Entretejida con extravagancias estilísticas que pueden parecer intrusivas, es más emocionante cuando sus escenas dramáticas se mezclan con material de archivo.
Gracias en gran parte a Taron Egerton, la película se sostiene. Se compromete plenamente con sus extravagancias, lo que para muchos resultará ser un entretenimiento suficiente.
Una película sobria y contemplativa que nos implica emocionalmente, con tensión visceral y sí, también suspense, además de contar con un increíble apartado técnico.
Para los que estén interesados en el cine, la música, la moda y el arte de la época, 'My Generation' ofrece múltiples momentos entretenidos. Sin embargo, a medida que avanza el documental, sacrifica profundidad en favor de una aceleración frenética.
Inundada de placeres constantemente sorprendentes, Guillermo del Toro despliega puro encantamiento. Centrada en una exquisita interpretación de Sally Hawkins que transmite tanto delicadeza como fortaleza.
Además de los considerables placeres de una historia real bien narrada y la sutil caracterización de Jarkko Lahti en el rol protagonista, la película es una pequeña maravilla de impecable destreza.
Es un verdadero problema cuando los personajes secundarios eclipsan a los protagonistas en un musical. Este desequilibrio transformó lo que históricamente ha sido un espectáculo muy entretenido en algo que se siente tedioso.
Extraordinaria en su penetrante intimidad e hiriente en su dolor, 'Jackie' es un retrato notablemente crudo de la icónica primera dama. Una sorprendente interpretación de una Natalie Portman que nunca había estado mejor.
'Stonewall' rara vez se aleja de sus clichés. No es la mirada más creativa o crítica en términos políticos, pero resulta entretenida y, en ocasiones, bastante emocionante.
Mientras las virtudes tradicionales del filme y la seriedad del tema le otorgan fuerza, un guión inconsistente y ciertos errores de casting impiden que el poder dramático se alinee con los acontecimientos que retrata.
Los ásperos encantos de Billy Bob Thornton siempre son bienvenidos en pantalla, pero su regreso como director y guionista no tiene nada que hacer con este guión.
A menudo, Clint Eastwood ha mostrado una debilidad por la cursilería, usualmente atemperada por la sencilla eficiencia de su dirección. Pero aquí, la cursilería es irremediable.
Su celebración sutil de la resiliencia y la esperanza hacen que sea un capítulo interesante que tiene la misma naturaleza personal que todo el proyecto de McQueen.
Un drama con vida propia. La exquisita producción y el diseño de vestuario, junto con un elegante y meticulosamente calibrado movimiento de cámara, hacen que sea una experiencia visual seductora y única.
La película resulta mediocre cuando se la compara con dramas complejos y con una estructura dinámica sobre el terrorismo, como 'United 93' o 'Zero Dark Thirty'.