Penetrante, personal y muy distintiva. Es un (auto)retrato revelador de una joven artista, así como una crónica cautivadora de una relación agotadora y destructiva.
Anvari construye y sostiene la tensión hábilmente, diseñando una película de terror que respeta las convenciones de género mientras que establece firmemente su propia identidad distintiva.
Una huelga desgraciadamente separatista en la Gran Bretaña de Margaret Thatcher, promueve la improbable unión solidaria entre mineros asediados y activistas gays en esta conmovedora historia real.
Este tema potencialmente pesimista es tratado con vigor y con un toque firme, y recibe una gran ayuda de Matthew McConaughey, que realiza una interpretación de un enorme gusto.
Un capítulo decisivo de la transición en la historia de Chile que explica de manera absorbente el poco probable camino de un país de la opresión a la democracia.
Básicamente es un 'Mamma Mia!' con glam ochentero en lugar de ABBA. El director no ha logrado trasladar el humor afectado e irónico del musical a la película.
Daldry acierta en su notable debut, logrando un delicado equilibrio entre la comedia y la emotividad. El tramo final presenta un tono optimista que resulta conmovedor.
Una conmovedora ópera prima. Un retrato tierno, aunque a menudo doloroso, del frágil vínculo entre una madre y su hijo, ambos expulsados del sistema de acogida.
El trabajo fino y detallado de Stewart con el acento y los modismos es impecable. La cámara la adora, cuenta una historia triste que todos conocemos de una manera nueva y genuinamente perturbadora.
Hancock no iguala la eficacia quirúrgica de los mejores guiones noir, pero maneja bien los diálogos y los personajes. Es apasionante por su exploración detallada de los personajes principales.
Una película grande, espléndidamente rodada, con un potente reparto y un impresionante trabajo de localización. Pero también es un lío enredado de interminables idas y venidas entre demasiados personajes, situaciones y lugares.
Un ligero exceso de pulsaciones, pero sin duda hay un corazón latiendo. Campillo demuestra tener un buen oído para las corrientes cambiantes de las discusiones grupales; sin embargo, le falta habilidad en la economía y el ritmo.
Un drama sombrío y sorprendente con algunos desvíos erróneos, pero con una carismática interpretación de Ryan Gosling en la mejor y más ajustada de sus tres partes.
Se agradece que no quiera ser llamativa ni artificialmente intensa. Este thriller apasionante y bien construido (...) cuenta con una actuación controlada de Kurt Russell.