Marca una decepción en las dotes narrativas de la consumada documentalista Liz Garbus, cuyo don para las historias cautivadoras basadas en hechos reales no se refleja en el vulgar guion de Michael Werwie.
Awkwafina es el centro de un reparto perfectamente ensamblado que reflexiona sobre las dinámicas familiares chinas, convirtiendo la conmovedora y amarga comedia de Lulu Wang en una agradable delicia.
Una obra sólida, directa y a la vieja usanza de espionaje, periodismo e intriga legal que funciona de manera interesante y clara, aunque le falta algo de brío estilístico.
¿Por qué, Dios, por qué? (...) Es una obra tediosa que no es capaz ni de tocar las teclas emocionales típicas de las películas más convencionales de manicomios.
Si vas a pedir al espectador que acompañe a tu protagonista a través de una confusa espiral de pérdidas de memoria, episodios paranoicos, cambios de humor, alucinaciones y fatiga, es generalmente una buena idea hacer que le importe a ella en primer lugar.
Una cruzada bienintencionada que podría utilizar más fuego. La película se adhiere a lo esperable en cada paso de su camino. El único error en el reparto es el ridículo número de Steve Carell.
Sorprendentemente rigurosa, conmovedora y sorprendentemente intrigante, teniendo en cuenta que su resultado es tristemente evidente desde el principio, esta fascinante historia real calibrada de manera poco convencional hará que su visionado resulte atractivo en los festivales.
No es tanto una película de terror, lo que puede decepcionar a los puristas, como una intensa pieza de género que muestra el fanatismo llevado hasta extremos mortales.
El veterano del teatro Recoing está absolutamente fantástico. Tanto el guion como este actor sutil y competente aportan mucha agudeza al personaje atormentado.
Una producción estupendamente equilibrada de 'Jesus Christ Superstar', en la que el carisma de las estrellas va acompañado de profundidad de sentimiento y caracterización.
Un retrato revelador. Laurent Bouzereau explora los altibajos de la carrera de la ganadora del Oscar, su vida personal, su trastorno bipolar y su complicada reputación.
Una historia estupenda impulsada por un guion hábil y unas interpretaciones excelentes. Aportar vitalidad y modernidad al drama histórico es todo un arte, y Arcel lo domina a la perfección.
Un capítulo conmovedor de la historia queer. La impecable selección de clips finales nos permite reimaginarlo como un hombre no sólo idolatrado como estrella, sino aceptado por la totalidad de lo que era.
Habría sido estupendo que hubiera sido más categórico en su celebración de ese legado, en lugar de menospreciar la obra por la que siempre será más conocida.