Una entretenida película biográfica, que también es una magnífica oda al amor entre una madre y un hijo y una estimulante exploración de la identidad queer en un entorno machista.
A pesar de su fuerza, su atmósfera y sus combates bien coreografiados, se trata de un tapiz histórico demasiado extenso para resultar convincente, sobre todo cuando se desvía de la pareja protagonista.
Los intelectuales de letras suelen ser protagonistas poco gratificantes en la pantalla. Lamentablemente, este es el caso de 'Dance First', una película muy bien interpretada pero carente de vida emocional.
En su delicado equilibrio entre la curiosidad emocional e intelectual, y su elegante montaje de un vasto archivo de películas caseras, fotografías y entrevistas, este filme desvela estos recuerdos con una seductora franqueza.
Un encuentro espontáneo con un tesoro nacional. Puede que tenga una estructura convencional, pero la intensidad y la ternura de su sujeto hacen que sea muy entretenido.
Hipnótica. Encarnado por Sharlto Copley, su interpretación febril y espinosa resulta casi incómoda de observar. Ted Kaczynski es desvelado a través de sus propias palabras.
Con una duración de dos horas, da la sensación de que el documental está sobrecargado. Es interesante, con gráficos vistosos y una selección musical genial.
Aunque la película no escapa de la trampa hagiográfica del biopic reverente, sin embargo emocionará a los espectadores a los que les guste el drama inspiracional a gran escala.
Le falta más que corazón a este guion pesado y psicológicamente débil. Para una película que busca mostrar lo que hay debajo de la superficie, resulta bastante superficial.
Presenta casi cuatro décadas con los logros de Hamilton y ofrece un admirable análisis de su implacable voluntad. Es más estimulante cuando nos sitúa en las aguas agitadas.
Es todo humo y espejos, nada de sustancia. Toca temas básicos como la familia, la amistad y la inclusión pero rechaza los fundamentos de la caracterización y la historia.
Un tierno homenaje a dos mujeres icónicas cuya historia en Hollywood abarca desde 'Singin' in the Rain' hasta 'Star Wars' y cuya conexión íntima no resulta menos singular.