La película alterna entre momentos lentos y situaciones absurdas. Si las actuaciones hubieran tenido más fuerza, el flojo guion no habría sido un obstáculo tan grande.
El texto presenta una sólida argumentación sobre cómo un hito cultural, a menudo menospreciado, puede ser percibido de dos maneras: como un producto vulgar o como un ingenioso éxito en el ámbito de la comedia.
Clooney, el epítome del encanto contemporáneo, brilla con un carisma travieso, similar al de Cary Grant. Una comedia que logra entretener de manera excepcional.
Un misterio ingenioso y sorprendente, que invita a pensar de manera intrigante sobre el proceso de creación. Además, sirve como un análisis fascinante de los contrastes.
El drama carece de un núcleo sólido y su acumulación de tragedias resulta excesiva. Sin embargo, la profundidad de sus temas es digna de reconocimiento por la crítica.
El desarrollo de la trama avanza a un ritmo un tanto pausado, lo que puede dificultar la conexión inicial con la historia; sin embargo, el impacto emocional que se siente en su desenlace es realmente significativo.
La maestría de ambos actores, incluso al enfrentarse a intensas emociones, aporta una profundidad gratificante que trasciende la aparente simplicidad de esta película tan elegante.
Un denso intento de búsqueda personal. La película intenta retratar el viaje de Daphne de manera auténtica, pero en su mayoría resulta poco interesante.
El ritmo tranquilo puede ser un desafío para una película con escasos eventos, pero resulta gratificante confiar en un director que irradia tal seguridad.
La falta de una conclusión que aclare por qué Frey optó por vender una versión exagerada de su vida deja al espectador sin respuestas, relegándolo a enfrentar solo clichés sin sustancia.
El título puede parecer común, pero la película se destaca por su ritmo acelerado, su humor inteligente y unas emocionantes secuencias de acción, lo que la hace resaltar en el competitivo mundo de los superhéroes.
Una melancólica reflexión sobre la guerra y sus consecuencias, que demanda gran paciencia y entendimiento del espectador, pero que paga el esfuerzo con verdaderas recompensas emocionales
La película, aunque menos ambiciosa, resulta gratificante. La interacción entre Jennifer Lawrence y Brian Tyree, con sus estilos contrastantes, cautiva y añade profundidad a este drama sencillo.