Tiene un corazón enorme e interpretaciones desgarradoras y llenas de sentimientos. Sin embargo, esos aspectos positivos no logran ocultar las fallas de un guion excesivamente rígido.
Un trabajo de experimentalismo autoconsciente demasiado forzado y distanciado para involucrarnos con él. Logra algo de ritmo gracias a la fuerza del reggaetón, pero el resto es tan disperso que carece de pulso.
Una interpretación conmovedora de Dev Patel es el alma resiliente de 'Lion', una reflexión sobria y profundamente emotiva sobre la familia, las raíces y la identidad.
Aparte de las malas interpretaciones y la dirección poco acertada, la película presenta un estilo visual poco atractivo y un desarrollo caótico en la historia, los personajes y sus relaciones. Todo esto provoca que la película se sienta desfasada y poco compatible con los tiempos modernos.
La película de Hallstrom podría haber utilizado más músculo dramático, sin embargo, es un emotivo y encantador filme a la vieja usanza que acaba siendo satisfactorio.
En manos de Baltasar Kormákur, consumado director de acción, avanza sazonada con un terror visceral, pero adolece de alguna trama y diálogos ridículos.
Hay mucho que apreciar en el entretenido remake de Cooper. Es una historia sobre el amor perdurable, los efectos de la fama y sus devastadoras consecuencias, presentada a las nuevas generaciones con pasión y valentía.
Este retrato descontrolado pero entretenido del héroe local tetrapléjico John Callahan destaca por su generosidad de espíritu y amabilidad. Es encantador de forma despreocupada.
Con la energía de las crudas pero medidas interpretaciones de Nicolas Cage y Tye Sheridan, la película capta la determinación y la compasión del dolor de sus personajes, que son los elementos distintivos del estilo del escritor Larry Brown.
Una fantasía geriátrica de venganzas tan crecientemente absurda que trivializa tanto el dolor de los supervivientes del Holocausto como el debate de cómo hacer justicia con los criminales de guerra.
Un guion mediocre y una dirección básica, pero los actores logran levantar la película. Hay una experiencia desgarradora detrás de esta historia, que culmina en un acto final donde se generan lágrimas genuinas.
El primer largometraje narrativo en solitario de Ethan Coen como director se presenta como un producto ligero, respaldado por un elenco talentoso, pero resulta excesivamente complaciente para un proyecto tan superficial.
Realizada sin música extradiegética, se trata de una película aparentemente sencilla y directa, pero llena de matices emocionales y muy bien interpretada por un sólido reparto.