Un rompecabezas, o un drama con efecto bola de nieve que -más allá de cuestiones burocráticas o ideológicas que sobrevuelan- nos expone en todo su alcance el dolor, la culpa y los traumas que dominan estas historias de vida.
Se disfruta en su ligereza, en su elegancia formal y en su apuesta por sintonizar con estos tiempos de deconstrucción de los prejuicios sociales y la ampliación de derechos.
Con una narración sólida que saca provecho visual y en la construcción de climas de los paisajes sureños en el desolador invierno y con un impecable elenco, Sorín termina consiguiendo un film noble y riguroso.
El film recurre en ocasiones a una aproximación simplista para abordar las diferencias culturales y de clase, pero está elaborado con habilidad y firmeza.
Nunca pierde su nobleza, su carga emotiva y al mismo evita tanto la demagogia como la bajada de línea obvia, recargada y discursiva, cuanto tenía todo servido para eso.
Se trata, en definitiva, de un relato poético y urgente a la vez, de esos que exponen con la simpleza y la honestidad de los grandes cineastas unos pequeños trozos de vida.
Podría haber sido un melodrama insoportable, un culebrón recargado y adoctrinador, y -en ciertos momentos- está cerca, muy cerca de caer en esa moralina, ese espíritu manipulatorio, esa crueldad y ese regodeo.
Una película que pasará desapercibida en la historia, destinada a ser recordada principalmente por los fanáticos incondicionales de Sandra, quienes celebrarán su victoria en la noche de los Oscars.
Más allá de su fuerte impronta política y de sus intrigantes elementos fantásticos, 'Ashkal' se presenta como una auténtica y refrescante rareza en el panorama del nuevo cine africano.
El principal problema de 'Adú' es que termina cayendo en buena parte de los lugares comunes de lo que podríamos denominar “Cine Unicef”: culpógena, bienintencionada y concientizadora, (...) demasiado superficial y subrayada.
Lejos del homenaje aburrido o pretencioso, Gomes demuestra que todavía se puede seguir jugando sin prejuicios con el arte y nos regala una película lúdica, esplendorosa y vital.
El audaz director austríaco aborda el racismo y el turismo sexual, superando el grotesco y la provocación para descubrir nuevas dosis de sensibilidad y matices en su obra.
El cine de Kaurismäki es atemporal, clásico, imperecedero y 'Fallen Leaves' no hace más que potenciar su privilegiado, fundamental lugar en la histora.