No está entre los mejores trabajos de la notable filmografía de Van Sant, pero no deja de ser un film atendible, misterioso y, por momentos, fascinante.
El relato transita una medianía relativamente atractiva hasta que, sobre el final, la ingenuidad desaparece y sobrevienen la represión, los elementos trágicos, los golpes de efecto, el subrayado y el discurso moralizador.
'Red social' resulta una película fascinante, un thriller atrapante (con un gran manejo de la tensión y el suspenso) incluso cuando se hable de algoritmos.
El film logra una tensión psicológica que en ciertos momentos resulta insoportable, pero se presenta como una impecable e implacable disección de dos personalidades al borde de un ataque de nervios.
En la línea del cine social de Ken Loach y de los hermanos Dardenne, Arnold sostiene el relato, alejándose lo más posible de los golpes bajos, aunque sin por eso dejar de ser impiadosa ni sensible en su retrato humano.
'Navidad' arranca con alguna indecisión, pero va creciendo en tensión y cierra con un par de secuencias muy intensas, arriesgadas y logradas, confirmando a Lelio como un talento a seguir.
La película evita los extremos, como el patetismo, la demagogia y la comedia absurda. Su puesta en escena es muy cuidada, lo que le permite ofrecer observaciones claras y reflexivas sobre la vida adolescente.
Un patchwork visual que une a dos portentosas y a esta altura míticas actrices como Dueñas y Torrent, que busca la trascendencia sin sonrojarse y que apuesta a un recargado pero bello uso de las voces en off.
Un rompecabezas, o un drama con efecto bola de nieve que -más allá de cuestiones burocráticas o ideológicas que sobrevuelan- nos expone en todo su alcance el dolor, la culpa y los traumas que dominan estas historias de vida.
Se disfruta en su ligereza, en su elegancia formal y en su apuesta por sintonizar con estos tiempos de deconstrucción de los prejuicios sociales y la ampliación de derechos.
Con una narración sólida que saca provecho visual y en la construcción de climas de los paisajes sureños en el desolador invierno y con un impecable elenco, Sorín termina consiguiendo un film noble y riguroso.
El film recurre en ocasiones a una aproximación simplista para abordar las diferencias culturales y de clase, pero está elaborado con habilidad y firmeza.
Nunca pierde su nobleza, su carga emotiva y al mismo evita tanto la demagogia como la bajada de línea obvia, recargada y discursiva, cuanto tenía todo servido para eso.