Impecable en su confección y moderadamente divertida, la película tiene también algo de déjà vu y por momentos luce demasiado esquemática y previsible.
Gana en audacia e inteligencia. Cuando, en cambio, se queda en una exaltación bastante obvia de la rebeldía y búsqueda de libertad de sus heroínas resulta un poco torpe y previsible.
Loach construye otra cuestionadora mirada a la falta de trabajo y oportunidades. 'Yo, Daniel Blake' se desarrolla de manera efectiva en sendas previsibles.
La fluidez que Carnevale aporta al relato, junto con la versatilidad de ambos protagonistas, es destacable. Sin embargo, la película recurre en varias ocasiones a oposiciones un tanto toscas, a un sentimentalismo exagerado y a una musicalización excesiva y redundante.
Esta vez no hay fiestas romanas deslumbrantes como en 'La grande bellezza', pero no significa que falten los excesos, la grandilocuencia, el patetismo, los caprichos, las arbitrariedades y la autoindulgencia que caracterizan el cine de Sorrentino.
Un film duro y doloroso, sí, pero que elude con sabiduría y sensibilidad el riesgo permanente del golpe bajo para constituirse, en definitiva, en un acercamiento sincero y visceral a la amistad masculina.
Es sensible y entretenida. Reivindica a Stallone y logra de él una actuación prodigiosa con los reconocibles fondos de la ciudad de Filadelfia. Otra gran película del veinteañero Coogler. Dos de dos.
Es cierto que el malayo James Wan no es tan virtuoso ni parece comprender del todo la esencia de la franquicia como el taiwanés Justin Lin, pero lo suyo es más que digno y presenta algunas escenas realmente formidables.
La película se maneja durante su primera mitad con soltura y fluidez, pero en la segunda el resultado es bastante menos convincente y más convencional.
El director de 'Nadar solo' narra las desventuras de los integrantes de un grupo de rock, mostrando resultados entrañables, aunque también deja la sensación de una etapa cumplida.
No se derrumba por completo en un grotesco obvio y ramplón. Por ellos y por cierta deformidad en las vueltas de tuerca finales, la película se convierte en una rareza que incomodará a algunos y emocionará a otros.
No hay límite, no hay freno. En medio de ese aluvión de desmesura e incorrección política surgen unos cuantos chistes logrados y situaciones hilarantes. Cada espectador sabrá si éste es el traje que mejor le calza.
'Rush' cumple con lo que promete: hay excelentes escenas de carreras, dos personajes cautivadores y un final memorable. Ajustense los cinturones y déjense llevar por la velocidad, el vértigo y el disfrute.