La inmensa actuación de Jeff Bridges compensa los lugares comunes de una trama previsible. Sin embargo, gracias a la calidad de la música y a la nobleza de sus intérpretes, la película resulta prácticamente irresistible.
Una película realmente desquiciada, pero al mismo tiempo honesta y entrañable, que surge de una de las cinematografías más libres y estimulantes de los últimos tiempos: la belga.
Se trata de un bello y por momentos entrañable y encantador relato sobre la amistad masculina a lo largo del tiempo y más allá de los cambios personales narrado con elegancia y sensibilidad aunque con una extensión algo desmesurada.
Es precisamente una relación afectiva la que pone en riesgo su meticuloso accionar. Esta dimensión humana le otorga al film un interés que excede al del mero documental sobre épicas deportivas.
Macqueen demuestra en Un amor memorable una infrecuente ductilidad para trabajar con sobriedad, austeridad, recato y elegancia situaciones extremas sin por eso perder la capacidad para emocionar con nobleza y espíritu humanista.
Un relato de redención, redescubrimiento y resignificación que toca algunas fibras íntimas. Lo hace con sensibilidad y lirismo, aunque también apelando a unos cuantos lugares comunes narrativos y visuales.
Con pudor y recato, con la cámara siempre a la distancia justa, construye un ensayo crudo y directo sobre la inminencia de la muerte y las dificultades de lidiar con una situación tan extrema.
Egoyan narra las desventuras de Guttman a lo largo de gran parte de Estados Unidos a través de un guión meticuloso, que muestra un enfoque maniqueo y suscita dudas sobre la ética tanto artística como humana.
Recupera la mejor versión de un realizador que parecía haberse refugiado para siempre en una producción a gran escala sin demasiado riesgo ni implicancias personales.
La despedida de esta saga de Marvel combina durante sus dos horas y media de duración comedia y aventura, logrando muchos más aciertos que desaciertos.
La mirada de Vlad Petri es crítica, melancólica y desesperanzada. Presenta una parte esencial de la historia del siglo XX narrada desde la perspectiva íntima de dos amigas a las que ni la distancia pudo separar.