Un relato concebido con las herramientas más nobles de la ficción para reconstruir una de las páginas más dolorosas de la historia de los Estados Unidos.
No es precisamente una película revolucionaria, pero funciona dentro de su clasicismo y, para aquellos que amamos desde siempre a Kitano, resulta una excelente oportunidad para conocer de primera mano su (pre)historia.
Es un relato potente y entretenido a la vez con un ojo en el pasado y otro en el presente de una sociedad como la estadounidense que -otra vez- atraviesa una extrema situación de división política.
Pese a su propuesta fuertemente crítica, 'Dear Comrades!' resulta bastante rigurosa y minuciosa no solo en la reconstrucción de los hechos históricos, sino también en la exploración de las emociones de sus personajes, brindando una profunda reflexión sobre la naturaleza humana. Es un film que fascina y duele en partes iguales.
La fotografía de Tami Reiker y la música de Terence Blanchard son otros dos notables aportes a una película mucho más fluida y menos rimbombante de lo que podía preverse.
Es tal la fuerza cinéfila y moral que el director de 'Haz lo correcto' le imprime a cada uno de sus planos que estamos ante una de esaspelículas destinadas a impactar y, sobre todo, a perdurar.
Una película bulímica, desbordante en su acumulación de caprichos hermosos, un film celebratorio, lúdico, nostálgico y divertido. Una carta de amor de Tarantino a la historia del séptimo arte (...). Puro placer cinéfilo.
Zellweger es el centro, el corazón y lo mejor de una biopic tan cuidada y eficaz como convencional y superficial. Un cuentito bien contado, pero lejos de ubicarse entre los mejores exponentes de este subgénero.
El film exige un compromiso emocional y físico que no todos los espectadores están dispuestos a dar hoy en día. Sin embargo, así es el cine de Bigelow: audaz, intenso y radical.
Un producto prolijo, de impecable factura técnica, pero al mismo tiempo todo parece demasiado mecánico y un poco forzado. Los giros de guion, las actuaciones y los conflictos psicológicos son de manual. Un ejercicio de estilo sin demasiado riesgo ni sorpresa.
El resultado es un tanto desconcertante; la distancia, frialdad y algunos excesos voyeurísticos entorpecen la conexión emocional con el vía crucis personal de la protagonista. Sin embargo, 'Jackie' presenta varias secuencias fascinantes.
Más allá de esos lugares comunes del tramo final, se trata no sólo de una mejora sustancial respecto del desteñido film original, sino también de otro aporte valioso en un año excepcional para el género.