No hay demasiados cambios de tono, de estilo, de estética entre una película y otra. Ese respeto es a la vez la mayor fuerza, pero también la principal debilidad de un film eficaz y profesional aunque demasiado anclado en el ejercicio nostálgico.
Una luminosa, ligera y encantadora comedia romántica, la película fluye con una naturalidad, gracia y elegancia que rara vez se observan en su filmografía reciente.
En su ópera prima, Fernanda Ramondo se adentra en el género de la road movie, eligiendo no forzar la acción y en cambio, enfocándose en los pequeños detalles. El relato es clásico y meticuloso, con una destacable contribución del fotógrafo Lucio Bonelli.
Otra joyita de su personalísima y casi siempre brillante filmografía para este autor de tan sólo 44 años. Así, cada nuevo estreno de Wes Anderson se convierte en un hito cinéfilo insoslayable.
La reconstrucción de la vida de Moreno se presenta de manera superficial y exagerada, con diálogos que caen en lo didáctico y gestos que no permiten interpretación.
Con una narración intensa y cuidada, presenta una propuesta interesante, aunque se siente algo convencional en comparación con los estándares de la Competencia Oficial del Festival de Cannes, donde hizo su debut mundial.
Cierta superficialidad que sobrevuela todo el relato y cierta sobreactuación de intérpretes. Sin embargo, en medio de esas limitaciones, el guión de Meyjes nos regala más de una sorpresa.
'Oppenheimer' es una película clásica que, en momentos, se destaca por su calidad. Sin embargo, cuenta con una pirotecnia y una ostentación que restan más de lo que suman.
La película cumple de manera básica con su cometido esencial, pero a estas alturas de la historia del cine podemos exigir algo más que una biografía bien presentada.
Sin ser un desastre absoluto, deja un regusto amargo y un sabor a poco, además de una cierta decepción ante un film que sigue una fórmula predecible y que, claramente, no será recordado en el tiempo.
Con un buen uso de los efectos visuales y la solidez del elenco que acompaña a Hanks, se trata de una película que funciona específicamente en los términos del cine bélico más tradicional en los que está planteada. Ni más ni menos que eso.
Una fábula sostenida por excelentes actuaciones, un asombroso despliegue visual, imponente momentos musicales y una combinación infalible de humor y corazón.
Este épico y solemne melodrama antibélico engloba lo mejor y lo peor de Malick, aunque hay que decir que el resultado es bastante más estimulante y convincente que sus últimos trabajos.