Un film bastante logrado y entretenido, pero que su director Guy Ritchie no alcanza a convertir en un referente del género y -por qué no- en el inicio de una lucrativa saga.
Más allá de sus limitaciones, es una película sólida, bien filmada y actuada, con una impecable reconstrucción de época y una visión adecuada. Tal vez, esa visión sea un poco excesivamente adecuada.
El resultado es una pequeña, agridulce y tragicómica fábula sobre un típico perdedor, un cantautor sin suerte (el enorme Oscar Isaac), que acumula desventuras económicas, artísticas y afectivas.
La actuación de Helen Mirren no es suficiente para superar las limitaciones de este nuevo filme del reconocido director de 'Mephisto', 'Coronel Redl' y 'Encuentro con Venus'.
Alterna logros (el diseño de producción que incluye el despliegue visual y los decorados son particularmente creativos) y carencias (una excesiva solemnidad que choca contra la vertiente más lúdica de la historieta).
Estamos ante una película que, sin grandes ambiciones pero con varios logros, permite salir de la sala con una sonrisa y un poco más reconciliado con la vida.
El resultado, a pesar de la abundante creatividad que ofrecen los Coen, resulta excesivamente caricaturesco y artificial en su análisis de la culpa, el destino trágico y las contradicciones de la identidad judía.
Lo más atractivo de Le procès Goldman, además de la impecable reconstrucción de las diversas facetas del proceso, es cómo se presenta la dimensión ética y moral del protagonista.
Lo que hace de 'Light & Magic' un documental diferente es la profusión de un notable material de archivo que permite apreciar en toda su dimensión la evolución de las formas de trabajo en las distintas épocas de la compañía.
Si bien '1976' refleja una idiosincrasia, localismos y observaciones propias de la historia chilena, también presenta múltiples elementos que hacen eco de la realidad que se vivía en esa misma época en otros países de la región.
Esta película reivindica la estética setentista, incorporando una gran y excelente música de la época, teleevangelistas fanatizados y un look vintage muy apropiado. "X" resulta tanto divertida como aterradora en igual medida, ofreciendo un auténtico festín cinéfilo.
Belc se mueve dentro de los parámetros del coming-of-age, adoptando un tono austero y ascético característico del cine rumano. De esta forma, se une a la afortunadamente extensa lista de directores rumanos que merecen ser observados con atención.