No puede decirse que este regreso al universo de 'Peter Pan' sea completamente inadecuado, pero más allá del despliegue de producción y de un par de buenas secuencias de acción, el resultado del entretenimiento familiar no es demasiado convincente.
Vistosa y bastante lograda producción animada que intenta exportar la iconografía y las tradiciones mexicanas del Día de los Muertos al resto del mundo.
Reeves utiliza todas las herramientas técnicas a su disposición para construir una historia precisa y una narración impactante, que nunca deja de entretener y fascinar.
No sólo es un producto de acción competente y bastante eficaz en sus más de dos horas, sino que además mejora el resultado final conseguido por 'El primer vengador'.
Peter Jackson se despide del universo de J.R.R. Tolkien con su sexta película y tercera de la saga de El hobbit, y lo hace de manera convincente, regalando una de las épicas bélicas más monumentales del cine moderno.
La película es de una belleza incuestionable y tiene algunos chistes simpáticos, pero esta vez los personajes y la mayoría de los conflictos carecen de la intensidad, la profundidad y la capacidad de identificación que otros productos similares.
Típica película de enredos narrados a puro vértigo y con guiños cómplices para chicos y adultos, Minkoff, sostiene el relato con bastante fluidez, con algunos gags físicos y diálogos ingeniosos.
El resultado formal es considerablemente más cautivador que en 'Film Socialisme'. Hay instantes en los que consigue fusionar diferentes imágenes, obteniendo un resultado experimental muy intrigante.
En [Eva] Green y en ciertos hallazgos formales residen los principales sostenes de esta segunda entrega, destinada sólo a los incondicionales seguidores de una saga.
Es un discreto melodrama que luego deviene en imponente épica. En sus propias contradicciones y desniveles están las dos caras, las múltiples facetas de un director como Ridley Scott.
'El inventor de juegos' se ubica entre lo más ambicioso y fascinante que el cine argentino ha conseguido en el terreno infanto-juvenil. Sin embargo, a nivel narrativo, la película no logra la fluidez y seducción necesarias para convertirse en un entretenimiento completamente sólido.
Si bien Bay nunca se preocupó demasiado por la coherencia de sus relatos, es notable la acumulación de arbitrariedades y caprichos en una trama que se extiende a raíz de múltiples derivaciones que carecen de sentido y justificación.