J.J. Abrams confirma su habilidad como narrador y su creatividad visual, así como su profundo entendimiento y representación de la filosofía, la ética y los principios que establecieron esta icónica franquicia, tanto en televisión como en cine.
'Minúsculos' es, sorprendentemente, un monumental esfuerzo de producción que cuenta con una notable audacia narrativa, la cual merece ser reconocida y celebrada.
Puede que no sea un film demasiado innovador en ningún terreno, pero como película de transición, con 'Los Croods' DreamWorks demuestra que su maquinaria animada sigue en pie. Otro suceso en puerta.
Película breve en todos los aspectos (el término breve no se usa aquí de manera negativa), 'AB' representa un giro adicional en la trayectoria de Iván Fund, quien continúa explorando, investigando y experimentando con los temas y las estructuras narrativas.
No está entre los grandes films de esta buena temporada del cine norteamericano, pero tampoco es un despropósito. Vale la pena, por lo tanto, darle una oportunidad.
Acción, romance y, sobre todo, humor al servicio del carisma y el histrionismo de Robert Downey Jr. ¿Les suena reiterativo? Puede ser, pero todavía funciona.
Concebida con indudable profesionalismo, aunque sin demasiada capacidad de sorpresa, 'Viaje 2: La isla misteriosa' resulta un correcto producto, muy bien amplificado desde el marketing.
La indudable solvencia narrativa se complementa con los sorprendentes hallazgos de animación, presentándonos un producto más que digno que parece destinado a alcanzar un éxito masivo.
Más allá de los análisis y de los reparos que pueda recibir por sus evidentes desniveles, 'Thor 2' logra cumplir con la idea de ofrecer un poco a cada segmento de público.
La película es adecuada para los más pequeños, pero los adultos echarán de menos las ingeniosas e irónicas referencias y dobles interpretaciones que caracterizan a muchas producciones de Pixar y Disney.
Un buen producto concebido con profesionalismo por un sólido narrador, que mantiene no sólo el espíritu y la espectacularidad sino incluso múltiples aspectos estéticos y dramáticos de El señor de los anillos.
Un bello, simpático y sólido entretenimiento que sirve también como homenaje a una era de videojuegos ya pasada, pero que sigue en la memoria de los amantes de los viejos games de Arcade.
Si bien Peter Capusotto y sus 3 dimensiones puede abrumar por momentos al segmento no tan enfervorizado del público, lo cierto es que Capusotto sale más que airoso de esta incursión en el lenguaje cinematográfico y, más aún, en el universo de las imágenes estereoscópicas.
Un impresionante despliegue visual acompañado de momentos de gran creatividad y encanto. Esto es suficiente para la película, aunque no le sobra mucho.