Tanto la cuidada producción como la prolija puesta en escena de Pérez Veiga no admiten reparos significativos, pero al mismo tiempo extrañan una mayor audacia y fluidez.
No todas las decisiones de Oldroyd resultan convincentes y la película decae hacia el final en algunos momentos, pero 'Eileen' se mantiene como un film inquietante, audaz e incómodo, además de ser provocador en varios aspectos.
La edición de Joshua L. Pearson es impresionante. Más que un simple documental musical, Summer of Soul se presenta como una apasionante pintura de época.
Un relato concebido con las herramientas más nobles de la ficción para reconstruir una de las páginas más dolorosas de la historia de los Estados Unidos.
No es precisamente una película revolucionaria, pero funciona dentro de su clasicismo y, para aquellos que amamos desde siempre a Kitano, resulta una excelente oportunidad para conocer de primera mano su (pre)historia.
Es un relato potente y entretenido a la vez con un ojo en el pasado y otro en el presente de una sociedad como la estadounidense que -otra vez- atraviesa una extrema situación de división política.
Pese a su propuesta fuertemente crítica, 'Dear Comrades!' resulta bastante rigurosa y minuciosa no solo en la reconstrucción de los hechos históricos, sino también en la exploración de las emociones de sus personajes, brindando una profunda reflexión sobre la naturaleza humana. Es un film que fascina y duele en partes iguales.
La fotografía de Tami Reiker y la música de Terence Blanchard son otros dos notables aportes a una película mucho más fluida y menos rimbombante de lo que podía preverse.
Es tal la fuerza cinéfila y moral que el director de 'Haz lo correcto' le imprime a cada uno de sus planos que estamos ante una de esaspelículas destinadas a impactar y, sobre todo, a perdurar.
Una película bulímica, desbordante en su acumulación de caprichos hermosos, un film celebratorio, lúdico, nostálgico y divertido. Una carta de amor de Tarantino a la historia del séptimo arte (...). Puro placer cinéfilo.
Zellweger es el centro, el corazón y lo mejor de una biopic tan cuidada y eficaz como convencional y superficial. Un cuentito bien contado, pero lejos de ubicarse entre los mejores exponentes de este subgénero.
El indudable talento de McKay y de un elenco de lujo queda minimizado por una película que en el campo de la ficción parece apropiarse de cierta demagogia y bajada de línea del documentalista Michael Moore.
Se puede destacar la solidez de la narrativa y ciertos sellos distintivos del autor, pero esta es, sin duda, la película más comercial y convencional del director.
El film exige un compromiso emocional y físico que no todos los espectadores están dispuestos a dar hoy en día. Sin embargo, así es el cine de Bigelow: audaz, intenso y radical.