El film exige un compromiso emocional y físico que no todos los espectadores están dispuestos a dar hoy en día. Sin embargo, así es el cine de Bigelow: audaz, intenso y radical.
Un producto prolijo, de impecable factura técnica, pero al mismo tiempo todo parece demasiado mecánico y un poco forzado. Los giros de guion, las actuaciones y los conflictos psicológicos son de manual. Un ejercicio de estilo sin demasiado riesgo ni sorpresa.
Lo que podría haber sido una película sobre un personaje y una época se transforma en un ajuste de cuentas. Lo peor no es solo lo caricaturesco del retrato de Godard, sino que la mayoría de las escenas no funciona en el terreno de la sátira en el que está planteado.
El resultado es un tanto desconcertante; la distancia, frialdad y algunos excesos voyeurísticos entorpecen la conexión emocional con el vía crucis personal de la protagonista. Sin embargo, 'Jackie' presenta varias secuencias fascinantes.
Más allá de esos lugares comunes del tramo final, se trata no sólo de una mejora sustancial respecto del desteñido film original, sino también de otro aporte valioso en un año excepcional para el género.
Un film bastante logrado y entretenido, pero que su director Guy Ritchie no alcanza a convertir en un referente del género y -por qué no- en el inicio de una lucrativa saga.
Más allá de sus limitaciones, es una película sólida, bien filmada y actuada, con una impecable reconstrucción de época y una visión adecuada. Tal vez, esa visión sea un poco excesivamente adecuada.
El resultado es una pequeña, agridulce y tragicómica fábula sobre un típico perdedor, un cantautor sin suerte (el enorme Oscar Isaac), que acumula desventuras económicas, artísticas y afectivas.
La actuación de Helen Mirren no es suficiente para superar las limitaciones de este nuevo filme del reconocido director de 'Mephisto', 'Coronel Redl' y 'Encuentro con Venus'.
Alterna logros (el diseño de producción que incluye el despliegue visual y los decorados son particularmente creativos) y carencias (una excesiva solemnidad que choca contra la vertiente más lúdica de la historieta).