El resultado es, entonces, un correcto producto sobre un negocio y un fenómeno de consumo masivo que hizo historia en poco tiempo y luego cayó en el más absoluto de los olvidos.
La acción es predecible, básica y carece de originalidad. Lo más destacado de 'El despertar de las bestias' no son sus imágenes, sino su banda sonora que presenta verdaderas obras maestras del hip hop.
Las buenas actuaciones, la belleza del entorno y la lograda reconstrucción de época permiten que el film se sobreponga a sus lugares comunes y momentos de culebrón televisivo.
Estamos frente a una serie ampulosa y exagerada, orgullosa de su despliegue de un sexo muy explícito incluso para los actuales estándares del streaming, de todo tipo de excesos, de glamour y de populares temas musicales.
Hay una bienvenida pátina de humor negro que sobrevuela todo el relato y un protagonista que de tan cínico y despreciable termina siendo a su manera encantador.
Las actuaciones son en su mayoría notables y en varios pasajes están muy cerca de los desbordes característicos del culebrón televisivo de antaño. Sin embargo, nunca pierde su interés, tensión y la intensidad emocional.
Resulta un melodrama que pide premios a gritos, pero no los justifica ni mucho menos los merece. Es un film solemne, superficial, que no quiere ni entiende a sus personajes, sino que los exhibe. Un cine demasiado calculado.
La ópera prima de Mariano Mouriño es modesta en sus ambiciones, pero bastante eficaz en sus alcances y con una moraleja que evita el subrayado y el golpe de efecto.
Ciertamente, es una reflexión profunda sobre el rol del héroe en la sociedad estadounidense. Esto se manifiesta a través de una sólida narrativa y un sobresaliente manejo del oficio, características distintivas del brillante Clint Eastwood.
Pequeña en su estructura y sus ambiciones, pero gigantesca en sus dimensiones emocionales, 'Las buenas intenciones' es cine puro y cristalino, una ópera prima hecha con inteligencia.
La primera superheroína en protagonizar una película de Marvel destaca con éxito. A pesar del notable cambio de paradigma, 'Capitana Marvel' se presenta como una propuesta bastante clásica y, en algunos aspectos, convencional.
Leve y entrañable como una comedia rohmeriana, la película presenta un inevitable sesgo nostálgico. Sin embargo, esta mirada melancólica no se siente forzada ni interfiere con el retrato íntimo y las facetas más sensibles de la historia.
En su segunda mitad, la película profundiza más en la psicología del personaje. Es en este punto donde esta obra austera y minimalista logra alcanzar un notable interés y una mayor profundidad emocional, convirtiéndose en una ópera prima digna de reconocimiento.