La ópera prima de Mariano Mouriño es modesta en sus ambiciones, pero bastante eficaz en sus alcances y con una moraleja que evita el subrayado y el golpe de efecto.
Leve y entrañable como una comedia rohmeriana, la película presenta un inevitable sesgo nostálgico. Sin embargo, esta mirada melancólica no se siente forzada ni interfiere con el retrato íntimo y las facetas más sensibles de la historia.
En su segunda mitad, la película profundiza más en la psicología del personaje. Es en este punto donde esta obra austera y minimalista logra alcanzar un notable interés y una mayor profundidad emocional, convirtiéndose en una ópera prima digna de reconocimiento.
Balagov se muestra como un director dúctil y preciso a la hora de usar la la cámara en mano como los primeros planos para exponer las diferencias generacionales y las miserias sociales como el racismo y la xenofobia.
Una puesta en escena impecable. 'De dioses y hombres' se convierte en una película inteligente, profunda, lírica y conmovedora, sin recurrir a golpes bajos. Es una obra necesaria.
Abbasi toma decisiones cuestionables en la representación de la violencia y el punto de vista adoptado, lo que resulta en un desenlace algo decepcionante.
Se trata de una producción de primer nivel en el que se lucen tanto la virtuosa puesta en escena de Muñoz como la brillante actuación de Oreiro. Un homenaje hecho con nobleza y corazón.
Resulta demasiado calculado y hasta un poco manipulador, aunque con una potencia narrativa y un trabajo visual e interpretativo que redime en parte sus subrayados y apelaciones políticamente correctas. Valiosa, pero con reparos.
Bella, contemplativa y hasta emotiva en ciertos momentos, la película de Vallée logra superar su tendencia a la enseñanza y ciertos clichés, convirtiéndose en una experiencia que en varios pasajes se siente fascinante.
La película presenta un evidente sesgo político, pero lo aborda de una forma torpe y obvia. Su enfoque didáctico resulta aburrido y manipulador, lo que lleva a un resultado artístico decepcionante.
En buena parte de sus casi dos horas es una biopic demasiado chata y convencional, que parece haber sido concebida con el manual del subgénero de biografías cinematográficas.
La mano firme de ese gran narrador que es Eastwood, la ductilidad de sus dos protagonistas, el cuidado de la producción, (...) y la potencia dramática de los eventos que aquí se describen terminan por redondear un film bastante atendible.
Cuando la película aborda ciertos aspectos íntimos, logra transmitir sutilezas y matices, alcanzando una dimensión emocional que en otros momentos le falta.
Anécdotas, archivo, emoción y, claro, mucho humor. Una película con una mirada atenta, sensible y respetuosa para captar las múltiples facetas de un personaje entrañable y extraordinario.