Inevitablemente triste, melancólica y angustiante, [...] Reescribir la historia, construir memoria, revalorizar a una época y unos personajes que, gracias al cine, resisten al olvido y encuentran una nueva oportunidad.
La película presenta momentos verdaderamente inspiradores. Sin embargo, algunos aspectos recurren a la exageración y a la superficialidad. A pesar de esta y otras críticas, cuenta con varios hallazgos y cualidades que la convierten en una opción atractiva, entretenida y bastante efectiva.
Una película de climas, de sensaciones, de estados de ánimo con una impecable puesta en escena, una lograda reconstrucción de época y una notable actuación de Diego Velázquez.
Lo mejor del film está relacionado con la subsistencia y la lucha en la intemperie y el desamparo. Sin embargo, la narración pierde fuerza cuando aparecen tanto los represores que los persiguen como los lugareños que los ayudan.
Estrellas jugando al cine de autor europeo con resultados tan fallidos que ni la belleza de las imágenes ni las canciones de Serge Gainsbourg pueden salvar.
Es un estudio contundente, visceral, íntimo y desgarrador sobre la manipulación ideológica, la violencia, el hambre y, sobre todo, la despersonalización y la deshumanización en medio del fanatismo, la manipulación y la represión.
Es un film con ínfulas y astucia, es cierto, pero con esos atributos no alcanza para convertirla en una obra maestra sino “apenas” en una buena (o muy buena) película.
Una lograda opera prima. Resulta en su melancolía y su sensibilidad nunca impostadas un acercamiento noble, genuino y no exento de lirismo a una historia de alcances sociales, familiares e íntimos.
Aún con sus problemas, estamos ante una propuesta que fascina y atrapa con elementos nobles y genuinos que el cine de género contemporáneo parece haber olvidado.
La propuesta resulta superficial y ligera, con un aspecto algo desfasado. Sin embargo, gracias a la legendaria dupla formada por Deneuve y Depardieu, su tono satírico logra ridiculizar la hipocresía y el machismo burgués.
Los trabajos de dirección, fotografía y diseño de arte, así como las actuaciones, son muy logradas y se combinan para una sensible y emotiva exploración del muchas veces torturado universo infantil.
Conserva el tono, el espíritu y las ideas fundamentales y fundacionales de la franquicia, pero también se advierte cierta sensación de fatiga, algo parecido a un piloto automático que nos llevará a destino sin demasiadas zozobras ni sorpresas.
Lo mejor de 'Minari', además de su impecable puesta en escena, sus convincentes actuaciones y sus diálogos mayoritariamente en coreano, es que logra evitar tanto el pintoresquismo como la demagogia.
La película presenta una estructura compleja con frecuentes saltos temporales que, en ocasiones, logran distanciar más que fascinar. El uso constante de elipsis y flashbacks no resulta siempre convincente.