La película es adecuada para los más pequeños, pero los adultos echarán de menos las ingeniosas e irónicas referencias y dobles interpretaciones que caracterizan a muchas producciones de Pixar y Disney.
Un buen producto concebido con profesionalismo por un sólido narrador, que mantiene no sólo el espíritu y la espectacularidad sino incluso múltiples aspectos estéticos y dramáticos de El señor de los anillos.
Un bello, simpático y sólido entretenimiento que sirve también como homenaje a una era de videojuegos ya pasada, pero que sigue en la memoria de los amantes de los viejos games de Arcade.
Si bien Peter Capusotto y sus 3 dimensiones puede abrumar por momentos al segmento no tan enfervorizado del público, lo cierto es que Capusotto sale más que airoso de esta incursión en el lenguaje cinematográfico y, más aún, en el universo de las imágenes estereoscópicas.
Un impresionante despliegue visual acompañado de momentos de gran creatividad y encanto. Esto es suficiente para la película, aunque no le sobra mucho.
Lo que realmente importa es la capacidad de sorpresa, el uso inteligente del humor, la calidad de la animación y esa capacidad única para desarrollar vertiginosas y delirantes escenas de acción que desafían las leyes de la física y la capacidad de asombro.
La película avanza por rutas bastante predecibles, con una narración ágil y escenas musicales repletas de humor negro. Sin embargo, se destaca por un uso de recursos estéticos y técnicos que la transforma en un producto indiscutible.
La estrategia de marketing para revitalizar el personaje es contundente y puede causar cierto malestar entre el público más veterano, pero la película se presenta como un producto sólido, noble y eficaz.
La película dista mucho de ser perfecta, sin embargo, presenta varios elementos atractivos, especialmente en lo visual, lo que la transforma en una experiencia audaz, peculiar e interesante.
Imitando a Nemo. Una propuesta que se asemeja demasiado a la de Pixar. A pesar de su notable acabado técnico, no logra compensar una historia que recurre a una fórmula previamente utilizada. Es simplemente más de lo mismo.
El resultado es de una enorme belleza, aunque algunas decisiones del director son bastante discutibles. De todas maneras, esta película resulta insoslayable para los amantes de la danza moderna.
Lejos del estilo desprejuiciado, no exento de humor negro, de muchos de sus trabajos, el creador de la saga 'Dead or Alive', 'Audition' y '13 Assassins' presenta una película rigurosa y solemne, que al final ofrece una extensa y bien lograda secuencia de acción.