Hay una bienvenida pátina de humor negro que sobrevuela todo el relato y un protagonista que de tan cínico y despreciable termina siendo a su manera encantador.
Ciertamente, es una reflexión profunda sobre el rol del héroe en la sociedad estadounidense. Esto se manifiesta a través de una sólida narrativa y un sobresaliente manejo del oficio, características distintivas del brillante Clint Eastwood.
Pequeña en su estructura y sus ambiciones, pero gigantesca en sus dimensiones emocionales, 'Las buenas intenciones' es cine puro y cristalino, una ópera prima hecha con inteligencia.
Expone un capítulo relevante de la historia de su país sin concesiones, incursionando en el thriller judicial, el melodrama y el cine de acción con una naturalidad y solidez admirables. Su clasicismo narrativo se disfruta y se agradece.
Inevitablemente triste, melancólica y angustiante, [...] Reescribir la historia, construir memoria, revalorizar a una época y unos personajes que, gracias al cine, resisten al olvido y encuentran una nueva oportunidad.
Ofrece con sus poderosas imágenes, sus datos y sus testimonios una pintura de época con una perspectiva histórica que en aquellos tiempos candentes y viscerales muy pocos estaban en condiciones de tener.
Un gran actor para una película hecha con oficio, pero también con elementos formulaicos en su exploración y reformulación del eterno mito del sueño americano.
¿Perfecta? Para nada. Pero incluso en su desmesura y en sus inevitables desniveles 'El lobo de Wall Street' regala un viaje furioso, un trip físico y mental hacia el corazón de la ambición; es decir, el núcleo básico del sueño americano.
Los tres actores logran salir bien parados en un reto formidable. Esto es un mérito adicional, ya que la película no alcanza el nivel de sus predecesoras, ni de sus valores ni de su potencial.
Si bien la historia es convencional en su núcleo, Matt Johnson logra transformarla en un relato apasionante en momentos, utilizando un humor absurdo al estilo de Adam McKay, que revela un trasfondo de tristeza y derrota.
Aunque un poco excesivo en su extensión, nunca deja de interesar e incluso, en muchas de sus escenas, de fascinar. Otro muy buen exponente del policial negro.
Las buenas actuaciones, la belleza del entorno y la lograda reconstrucción de época permiten que el film se sobreponga a sus lugares comunes y momentos de culebrón televisivo.
Estamos frente a una serie ampulosa y exagerada, orgullosa de su despliegue de un sexo muy explícito incluso para los actuales estándares del streaming, de todo tipo de excesos, de glamour y de populares temas musicales.
Las actuaciones son en su mayoría notables y en varios pasajes están muy cerca de los desbordes característicos del culebrón televisivo de antaño. Sin embargo, nunca pierde su interés, tensión y la intensidad emocional.