Este policial noir se puede disfrutar sin haber visto la serie previamente, aunque también puede ser ignorado ya que, en realidad, no aporta nada significativo a la historia del cine.
Más allá de la fuerza o creatividad que pueda haber en sus imágenes, el contenido -por momentos muy cerca de los extremos del trash y del gore- resulta una mera apuesta por el escándalo sin demasiado sustento ni justificación.
La película mantiene durante gran parte de sus dos horas una notable tensión y suspenso, aunque desperdicia algunos de sus logros con un exceso de violencia gráfica y simbolismos demasiado evidentes.
Esta combinación entre El graduado y Licorice Pizza presenta elementos que la diferencian de las típicas comedias románticas, destacando su enfoque en la reivindicación de la nueva masculinidad.
Jamás pierde su eje, su esencia ni su austeridad. No hacen falta demasiados recursos cuando se cuenta una historia sincera, genuina y hecha desde el corazón.
Es, en definitiva, la película épica y monumental que todo fan exige a esta altura, pero también la comedia que los más pequeños celebrarán. Menos seria y oscura de lo que se preveía, la película regala un final de antología -épico y conmovedor-.
David Gordon Green lleva a cabo con gran maestría el delicado equilibrio entre rendir homenaje y modernizar el clásico de Carpenter, empleando una hábil construcción del suspenso que culmina en estallidos de violencia sádica.
El concepto resulta intrigante al principio, pero con el tiempo, el esquema comienza a flaquear; la fórmula se vuelve evidente y las resoluciones son predecibles.
El problema no radica en la producción, que es adecuada aunque carezca de grandes innovaciones, sino en la superficialidad de la psicología de los personajes. Esto, junto con el nivel de sadismo presente, convierte la experiencia en algo casi insoportable.
El guión resulta un tanto simple. La película destaca por su calidad visual y auditiva, además de contar con una ambientación bien lograda. Los efectos visuales y el maquillaje demuestran un nivel profesional.
Contra todos los pronósticos, esta vez los excesos manieristas, el preciosismo formal, la estilización artificiosa, los vistosos encuadres y los sofisticados movimientos de cámara que suele exhibir Ritchie aportan más hallazgos que tropiezos en Sherlock Holmes.
'Goyo' se presenta como una de las obras más sinceras y efectivas de Carnevale, destacándose gracias a la sensibilidad y el compromiso de sus actores, tanto en los papeles principales como en los secundarios.
A pesar de las buenas intenciones, el resultado final de 'Music' es decepcionante. Es un film que nunca logra encontrar su rumbo ni la coherencia necesaria, más allá de su evidente espíritu aleccionador.
El relato se sigue con bastante interés, ya que su tono es atractivo. Sin embargo, en ciertos momentos se valora más lo que el film omite que lo que decide mostrar.