Snyder y sus coguionistas construyen un universo bastante elemental, caprichoso, derivativo y solemne. El resultado, aunque no es desastroso, tampoco resulta muy estimulante.
Pese a ser la apuesta más contundente de Pixar en el género de ciencia ficción, también resulta una de las más previsibles. El guion carece de elementos que innoven o sorprendan.
El problema principal de 'Moonfall' es su exceso de clichés y lugares comunes. La película nunca se decide entre tomarse en serio a sí misma y al público, o bien, optar por la autoparodia y la sátira.
Es un drama que plantea un dilema ético y moral más que una típica película de ciencia ficción. Podría considerarse un film recatado y realista, capaz de desarrollarse en el contexto de, por ejemplo, una obra de teatro.
El corazón de la película late a la perfección. Brillante narrador lleno de ideas formales, James Gray aprovecha los efectos visuales y el aporte del excepcional DF Hoyte Van Hoytema.
Un film tan audaz como perturbador. Claire Denis realizó su propia visión de 'Stalker: La zona', llevando al espectador a un viaje dentro de la ciencia ficción que combina lo personal, lo político y lo experimental.
Es, en definitiva, la película épica y monumental que todo fan exige a esta altura, pero también la comedia que los más pequeños celebrarán. Menos seria y oscura de lo que se preveía, la película regala un final de antología -épico y conmovedor-.
No es una película disruptiva, innovadora ni mucho menos revolucionaria. Se trata de un film sólido que ofrece más posibilidades de disfrute y sustos, claro, que de resignación.
A la película le cuesta bastante arrancar, pero cuando lo hace ya no para hasta el final. El resultado final, sin ser notable, alcanza para sostener los pergaminos de una saga inoxidable.
El resultado es una película que va de la ciencia ficción visionaria al drama familiar con excesos sentimentales y new-age, de lo genial a lo ridículo, de lo profundo a lo banal.
Scott ofrece un despliegue visual embriagador y elegante, con momentos de suntuosidad. Su uso destacado de los efectos 3D nos permite sumergirnos en la acción sin sentirnos abrumados por ella.
Termina siendo un film para admirar en lo formal, más que por una historia que logre fascinar, conmover y divertir como sí lo hizo la película original hace casi un cuarto de siglo.
Quizás le falte por momentos un poco más de vuelo, algo más de humor negro (el poco que tiene es muy bueno) y de delirio absurdo para ser una auténtica heredera del subgénero clase B, pero 'Miedo profundo' asusta y entretiene.
El amor del director por el cine noble y bien narrado se mantiene inalterable. Aunque no del todo convincente, se trata de un tipo de producciones en vías extinción.
En esta película animada dirigida a un público infantil, carece de ideas verdaderamente originales. El film se mantiene en un nivel de mediocridad alarmante, comparable a una versión inferior de 'Pollitos en fuga'.
El resultado es una propuesta visualmente atrapante y narrativamente vertiginosa que cumple con lo que promete, pero que al mismo tiempo no agrega absolutamente nada al universo creativo de la animación contemporánea.