El resultado es de una enorme belleza, aunque algunas decisiones del director son bastante discutibles. De todas maneras, esta película resulta insoslayable para los amantes de la danza moderna.
Lejos del estilo desprejuiciado, no exento de humor negro, de muchos de sus trabajos, el creador de la saga 'Dead or Alive', 'Audition' y '13 Assassins' presenta una película rigurosa y solemne, que al final ofrece una extensa y bien lograda secuencia de acción.
Spielberg no sólo sale indemne sino incluso triunfante del reto tecnológico y del riesgo implícito de traicionar a los celosos cultores del arte de Hergé: la narración es bella y fluida, divertida y vertiginosa.
Estamos ante una buena película, es cierto, pero que al mismo tiempo nos deja con gusto a poco, sobre todo para una factoría que nos ha bendecido con tantos pasajes de Gran Cine, esos que aquí sólo aparecen en cuentagotas.
Johnston y su equipo presentan una narración más clásica, complementada con una estética retrofuturista y un estilo añejo que evoca los antiguos seriales.
Thor surge como un producto bastante sólido y atrapante en buena parte de su relato. Los superhéroes de la Marvel están acostumbrados a sobreponerse a todo tipo de contratiempos y llegar siempre a buen puerto. Sus películas, también.
Es un gran despliegue de medios de producción, mucho vértigo y la espectacularidad que todos exigen y agradecen. La factoría de Hollywood (Disney + Bruckheimer) en su máxima expresión.
No agrega demasiado a la fórmula de la trilogía anterior, salvo la inclusión de un 3D no demasiado bien aprovechado y un mayor despliegue de producción. El resto, es más o menos lo mismo.