El concepto original es ingenioso y la narración se presenta con vértigo y espectacularidad, sin embargo, 'Elementos' no logra fascinar ni seducir al espectador.
Los personajes se mantienen en el tono adecuado, evocando el mundo de Charles Dickens, a la vez que son fieles a la esencia que Roald Dahl creó en su literatura. Se logra así una representación satisfactoria.
Una de las historias más complejas y adultas de la filmografía de Pixar, la maestría visual es apabullante y el viaje que se nos propone es un verdadero placer.
El problema principal de esta Mulán modelo 2020 no es tanto su solemnidad sino la falta de gracia, la superficialidad con que está trabajada la psicología de los distintos personajes y la tendencia al subrayado.
Una comedia familiar tocada por la varita mágica: buen ritmo, un hermoso diseño visual, (...) una sensibilidad que no necesita recurrir al golpe bajo y pasos de comedia que combinan el humor físico con ciertos toques negros eficaces.
A pesar de su destreza técnica y de algunos aciertos visuales que evocan el estilo de Wes Anderson, resulta decepcionante ver a destacados actores británicos involucrados en tramas que carecen de ingenio y no logran generar la diversión esperada.
Correcta y profesional, efímera y bastante anodina, esta nueva incursión en el universo de la fábula de Blancanieves extraña un poco de audacia y desenfado.
Bello y doloroso primer largometraje. Mathias es una cineasta con un estilo propio, capaz de construir un universo autosuficiente, con reglas que operan en función de la narrativa del film. Un verdadero descubrimiento.
Es una película predominantemente nocturna, con visiones que resultan casi surrealistas. En sus breves 62 minutos, presenta viñetas suburbanas que ofrecen una experiencia más hipnótica y sensorial que una historia tradicional y convencional.
Pocas veces como en 'Manchester junto al mar' se alcanzan una intensidad emocional y destellos de humor a partir de recursos nobles como los que consigue Lonergan.
Melancólica y minimalista, pero no por eso menos intensa y empática, 'Songs My Brothers Taught Me' ya muestra esa sensibilidad y capacidad de observación que luego Zhao profundizaría en 'The Rider' y 'Nomadland'.
Shyamalan se apoya en una narración sólida y en un elenco poco conocido, pero muy convincente. Con estos atributos logra crear su mejor película en muchos años.
Es siempre fascinante y por momentos demoledor para, en definitiva, un inteligente ensayo sobre los costos y sacrificios que conllevan la búsqueda de la perfección, de la excelencia.