Un compendio de imágenes artificialmente coloreadas y humeantes con una climática banda sonora compuesta por Christina Vantzou para una apuesta fantasmagórica que por momentos encuentra ciertas ligazones con la obra documental de Werner Herzog.
Una bienvenida rareza. Una película que desnuda con inteligencia y valentía, sin jamás degradar a la historia ni al espectador, las contradicciones y miserias de estos tiempos.
Un thriller psicológico lleno de vértigo y adrenalina que, a pesar de su tropiezo al final, se presenta como una propuesta interesante, capaz de atrapar y entretener, además de invitar a la reflexión.
Esta Fahrenheit 451 modelo 2018 deja gusto a poco. De hecho, la moraleja es tan obvia, que no dista mucho de lo que ofrecen sagas juveniles como 'The Maze Runner' o 'Divergente'.
Una perturbadora e incómoda exploración de la violencia, la homofobia y otros prejuicios. Más allá de cierto pintoresquismo para el mercado europeo, es una ópera prima que merece ser reconocida.
Puede verse como una película un poco obvia, didáctica, manipuladora y oportunista, pero también como una obra creativa que construye desde la ficción un potente ensayo/manifiesto.
Liman desarrolla una narración que carece de hallazgos significativos en términos de tensión y suspenso, así como en la profundidad psicológica de los personajes.
Un puñado de escenas de intensa carga emocional, algunos pasajes de humor negro bien recibidos y momentos destacados para los actores. No es mucho, pero es suficiente para que 'Los siete magníficos' se convierta en un producto bastante entretenido y efectivo.
Una película sin brillo. Más allá de la catarata de estímulos y la falsa modernidad que propone el director, la mayor carencia en este caso no es solo suya, sino también de los otros dos guionistas.
Del Toro juega a ser Argento, Hitchcock y Fisher, pero se queda a mitad de camino. Su maestría narrativa y su inventiva visual son incuestionables, pero esta vez luce más como un brillante diseñador que como un realizador sólido y profundo.
Bello film que, queda claro, no es para todo tipo de espectadores sino solo para aquellos dispuestos a liberarse de prejuicios, ataduras y a dejarse llevar en este viaje introspectivo.
'El auge del humano 3' se desmarca por completo de cualquier convencionalismo narrativo y estético para apostar (y en muchos casos lograr) una experiencia muy inusual, novedosa e inmersiva.
Una búsqueda experimental que, aunque puede resultar agotadora tras el impacto inicial, continúa siendo una exploración de nuevos y bienvenidos caminos en el universo audiovisual.