Resulta una película valiosa, que se sobrepone y trasciende sus propios excesos y limitaciones, a la hora de abordar la posibilidad (o no) de la redención y las segundas oportunidades.
Propone algo muy novedoso, provocador e inquietante. 'I May Destroy You' sintoniza como pocas con estos tiempos tan confusos, contradictorios y cambiantes, lo que la convierte en una experiencia apasionante.
El dispositivo del documental es simple y efectivo. Existe un toque amarillista y sensacionalista en el tratamiento del caso, aunque es comprensible que sea complicado evitar algunos excesos morbosos.
Resulta un testimonio de una potencia, una minuciosidad y una verosimilitud incontrastables. Y, lo que eleva al film por sobre la media del género, es el análisis del contexto.
Una acumulación de penurias y violencia que ofrecen una mirada impiadosa y desencantada del estado de la sociedad. Mientras uno admira la composición de cada excelso plano, se nos somete a un crescendo de bajezas y miserias humanas.
Tiene un buen despliegue técnico y un sólido trabajo actoral, pero el guion acumula demasiadas subtramas, hace por momentos muy obvias las denuncias y -sobre todo en su segunda mitad- no logra sostener varias vueltas de tuerca.
Cumple casi a la perfección con su cometido: indagar, advertir, sintonizar con una problemática y una práctica bastante más extendida y tóxica de lo que las empresas están dispuestas a admitir.
Tan contundente como devastador, resulta un modelo de investigación y, sobre todo, de respeto y sensibilidad al abordar con paciencia y rigor el drama del abuso infantil.
Las mujeres solían guardar silencio tras una violación. Moscoso desafía ese estigma de manera original, sin recurrir a lugares comunes ni excesos, y lo hace con sensibilidad y valentía, utilizando los recursos artísticos a su disposición.
Un film que no irrita, pero al que un poco más de riesgo y audacia le hubiesen venido bien dentro de esta exploración de una familia de clase media-baja que se ve inmersa en el submundo criminal.
La directora alemana presentó una inquietante y angustiante descripción de las vivencias de una mujer tras sufrir un abuso sexual, logrando transmitirlo de una manera sutil y muy inteligente.
Una historia que -más allá de algunas indecisiones narrativas y de ciertos subrayados- resulta tan fascinante como perturbadora y, vista desde la Argentina de hoy, alcanza una actualidad y una dimensión hasta hace poco insospechadas.
Una secuela que en principio pareció como un epílogo alargado de la temporada original, pero que de a poco va abriendo nuevas subtramas y alcanzando sus logrados momentos de intensidad shakespeareana.