Ni siquiera un elenco con notables intérpretes puede rescatar esta mezcla de clichés sobre familias disfuncionales que intenta desarrollar una narrativa sobre escritores neuróticos.
Más allá de la apuntada irregularidad del film, 'Desmadre' ofrece varias secuencias de inusitada intensidad y verdad en la descripción de los códigos que manejan los jóvenes de hoy a la hora de relacionarse.
Aunque se repite un poco, busca compulsivamente la trascendencia y tiene una dinámica casi teatral, este nuevo trabajo del director de 'Secretos y mentiras' regala la habitual mirada sensible, humanista y querible de su filmografía.
Hong es capaz de filmar largas escenas sin cortes con una naturalidad y profundidad admirables, ya sea en comidas, charlas o mostrando personajes que terminan alcoholizados y desbordados.
Funciona bien en el terreno de la comedia pura, pero por momentos resulta un poco obvia en su exploración de las contradicciones entre el cinismo de la vida intelectual y el conformismo de la dinámica pueblerina.
En un cine argentino, a menudo dominado por hombres y reflejando actitudes machistas, una película como 'Mi amiga del parque' se presenta como una experiencia liberadora y provocativa.
Nunca deja de ser una comedia costumbrista cuidada y sensible, narrada con una frescura y una solvencia infrecuentes en una directora debutante e interpretada por un elenco irresistible.
En términos estrictamente cinematográficos, no es más que una comedia de enredos bastante torpe, superficial y sustentada en no pocos lugares comunes y estereotipos.
Arranca de manera impactante con una provocación intensa y un tono oscuro, pero posteriormente se deja llevar por los convencionalismos de un romanticismo que resulta tranquilizador.
Está lejos de ser una obra maestra, pero es un producto bien diseñado y mejor construido. Un ensayo sobre la degradación urbana (en sus múltiples aspectos) matizado con placenteras pinceladas de comedia romántica.
El film resulta simpático y fluido, aunque también tropieza en algunos lugares comunes y estereotipos. La actuación de Ricardo Darín lo eleva, convirtiéndolo en una historia que vale la pena ver.
Cedar demuestra tener ideas y talento, sin embargo, la película es demasiado ambiciosa, al intentar ofrecer una crítica mordaz sobre la situación en Israel, lo que resulta en un resultado desparejo.