Wells reunió uno de los elencos más impresionantes de los últimos tiempos. La película cumple adecuadamente con su premisa, sin embargo, la abundancia de diálogos ácidos y cínicos termina siendo su mayor debilidad.
Arranca de manera impactante con una provocación intensa y un tono oscuro, pero posteriormente se deja llevar por los convencionalismos de un romanticismo que resulta tranquilizador.
El film resulta simpático y fluido, aunque también tropieza en algunos lugares comunes y estereotipos. La actuación de Ricardo Darín lo eleva, convirtiéndolo en una historia que vale la pena ver.
Cedar demuestra tener ideas y talento, sin embargo, la película es demasiado ambiciosa, al intentar ofrecer una crítica mordaz sobre la situación en Israel, lo que resulta en un resultado desparejo.
Tiene unos cuantos hallazgos narrativos, de guión, actorales y visuales. La película bordea el patetismo, la ridiculización de sus anithéroes, pero termina gambeteando los peores vicios y peligros.
Una ambiciosa pero siempre fascinante película, la habitual acumulación del cine del director se ve compensada por el talento de las actuaciones, no solo del dúo protagónico, sino también de los secundarios.
Una apuesta bastante teatral que requiere mucho más del despliegue de los intérpretes que de la puesta en escena. Una elección lógica para este debut de Brühl detrás de cámara.
Es una película mordaz e incómoda en su propuesta, pero al mismo tiempo bastante lograda, y en ciertos momentos, incluso irresistible, en su resultado final.
Esta quinta historia se ubica algo por debajo de las magníficas tres primeras temporadas, pero también bastante por encima del decepcionante cuarto año que se conoció en 2020.
Apuesta en varios pasajes por la deriva, un camino zigzagueante que puede desconcertar e incomodar. Todo tan deforme, imprevisible y en varios momentos fascinante como podía esperarse de un nuevo proyecto de Donald Glover.
El realizador estrenó la película más audaz y controvertida de sus casi dos décadas de carrera. Este film, profano, bizarro, macabro e hiriente, ofrece una amplia gama de material para el análisis artístico y, sin duda, generará un acalorado debate político.
La apropiación indebida de la intimidad para luego hacerla pública es uno de los temas del momento y Brooker apela a una respuesta a-lo-Ludditas contra esos abusos de la tecnología. Una inquietante tragicomedia.
No será una propuesta precisamente revolucionaria, pero el efecto es hipnótico. Este thriller se disfruta con la convicción de que los británicos son expertos en el género.