Una película atípica para el Hollywood actual: en algunos momentos, desaforada y casi slapstick, mantiene un tono sarcástico incluso en las escenas más dramáticas. Lo nuevo de Scorsese dista mucho de ser una fábula moral.
El módico interés que genera la primera película venezolana de horror es exclusiva cortesía de la falta de miedo al ridículo de una historia que comienza a tomar giros inesperados y que coquetea no sólo con la ciencia-ficción sino también con el culebrón.
Las películas de Natali suelen contar con fragmentos en los que el uso del suspenso y la astucia narrativa logran captar la atención del espectador, aunque eventualmente suelen desvariar. Haunter no es la excepción a esta tendencia, aunque la supera notablemente.
Sufre de algunos males de cierto cine mainstream contemporáneo, como el abuso de los diálogos expositivos para explicar el pasado de los personajes o un manejo del suspenso.
El planteo de la historia es simple y en muchos aspectos predecible, sin embargo, 'Los intrusos' resulta ser una grata propuesta en el género de la comedia de terror, utilizando una fórmula que se ejecuta con gracia y un buen ritmo.
El de García Blaya es un film pequeño pero potente y en sus mejores momentos logra transmitir con delicadeza las dificultades de la paternidad/maternidad.
Lo mejor de la película de Katz es el tono melancólico que late detrás de las peripecias humorísticas. Siguiendo las órdenes de la directora, Morán construye una inteligente mirada sobre la mujer en la mediana edad.
Si algo no le falta a 'Notti magiche' es ritmo. Esa cualidad de sketches contenidos en sí mismos puede ser entendida como un demérito general, pero en ocasiones se transforma en virtud.
Muñoz parece dedicar su película al 'Gatica' de Leonardo Favio, no solo por esa secuencia de apertura en ralentí en el Luna Park, sino, esencialmente, por su estructura narrativa de esfuerzos, tropezones, ascensos y caídas.
El realizador consigue que cada relato resuene con una sensibilidad única, evitando caer en subrayados excesivos o hacer de la alegoría su único enfoque.
Con su prolijidad expositiva, una fotografía puntillosa y cierta gravedad académica, 'Mandarinas' es el clásico exponente del film entregado en cuerpo y alma al mensaje, donde la corrección formal y las mejores buenas intenciones son, al mismo tiempo, el punto de partida y el destino último.
Ficción y realidad, realismo y fantasía, objetividad y subjetividad coexisten en poco más de sesenta minutos de La obra secreta. La película destaca por su originalidad e interés al ser vista como un singular documental sobre arquitectura.
Ayuda a darle vida a la película un reparto compacto. Sin embargo, ninguno de ellos logra electrizar el cuerpo anémico del relato. Tampoco la única escena de sexo, tan rutinaria que parece obligatoria.