Dumont presenta una de las películas musicales más inusuales y radicales en la historia del cine, creando un ambiente atemporal donde confluyen el metal, el pop y el rap.
Es una película pequeña, frágil, imperfecta tal vez, pero que demuestra que los caminos pueden volver a recorrerse. Que la misma historia puede contarse de nuevo, de manera diferente, casi como si fuera la primera vez.
Castro Godoy narra una historia que, aunque universal, se enriquece con detalles locales gracias a un guion inteligente y certero. Este enfoque logra evitar tanto los golpes bajos como la idealización, ofreciendo una perspectiva fresca y auténtica.
El notable éxito de Koreeda en este filme se encuentra en su sutileza. La obra se edifica no solo con los diálogos y las miradas, sino también con matices que se perciben apenas de manera sutil.
El film es un pequeño y relativamente efectivo ejercicio en el terreno de la fantasía colmada de horrores que juega a ser un drama de infancias arruinadas. O viceversa.
El filme explora la monstruosidad latente en el ser humano, manifestando su naturaleza oscura. La actuación de Naama Preis es impresionante, destacando por su contención dramática y la profunda complejidad en los matices que logra transmitir.
La nueva película del director de 'Elsa y Fred' combina comedia romántica y elementos costumbristas, abordando el tema actual de la maternidad desde la perspectiva del deseo y la presión cultural, con un enfoque que sigue la línea de su filmografía habitual.
El viaje ofrece una experiencia sensorial que a veces se vuelve abstracta en sus aspectos visuales, aunque está respaldada por un sonido meticulosamente trabajado en la postproducción. Al mismo tiempo, tiene una concreción que puede compararse con la de un órgano.
No es la primera vez que el director francés trata asuntos médicos; en esta ocasión, se centra en un médico rural que lidia con una enfermedad terminal. Destacan los momentos de realismo que ofrece, superando a los elementos ficticios.
Lo que podría haber sido mero pastiche se convierte en una destacada reconstrucción de época, realzada por las elecciones de elenco y una gran banda de sonido.
La fuerza de la ex Doña Flor se queda grabada en la memoria, haciéndola inseparable de su papel. Resulta difícil imaginar la película sin su presencia.
El principal problema del film radica en la técnica del ilusionista que intenta ofrecer un viejo truco de magia con la ilusión de que es algo nuevo, pero no logra captar la atención del espectador.
La violencia visual destaca junto a un argumento intrigante de Ed Brubaker. Puede parecer que se centra solo en la forma, pero también ofrece una reflexión profunda sobre personajes que viven en un mundo similar al nuestro.
Aunque no alcance el nivel de sus mejores obras, esta película puede ser una buena introducción al trabajo de Chow, quien cuenta con once películas como director y más de cincuenta como actor.
Aunque el filme no logra la perfección y, en algunas partes, se siente atrapado por la repetición, su intento de explorar nuevas formas de expresar el dolor por una pérdida irreversible revela momentos de ternura inesperados.
Campusano presenta en 'Vikingo' un estilo narrativo crudo y visceral, que aunque tiene sus errores y momentos artificiales, revela una autenticidad que supera la mera verosimilitud presente en gran parte del cine narrativo.
Álvarez nunca privilegia su propia visión sobre sus personajes, ni los presenta de forma burlesca. A pesar de que la narrativa puede acercarse a terrenos delicados, eso no impide que mantenga un respeto genuino hacia sus creaciones.
Con paciencia y una atención al detalle que roza lo milimétrico, 'El discípulo' transmite los complejos conflictos de su protagonista de forma transparente.