La opera prima de Jason Orley hace uso, pero no abuso, de una buena cantidad de lugares comunes para contar nuevamente la historia de un chico al borde del comienzo de la madurez.
Sobre la superficie de la materia bruta narrativa, la realizadora logra tallar los contornos de un universo que el film transforma en algo palpable, creando en el camino una pequeña heroína.
Todo artificio o costura melodramática ha sido eliminada en pos de una descripción de vidas comunes, en busca una verdad oculta detrás de las imágenes y sonidos de la realidad.
Carpignano desarrolla de manera meticulosa una narrativa que, en los primeros dos tercios de la película, se aleja de los clichés típicos del cine social convencional.
Gerwig reelabora con ingenio e inteligencia determinados arquetipos fácilmente distinguibles y los recubre de una humanidad construida en base a pequeños gestos ligeramente corridos de lo esperable. Una auténtica heroína teen.
El film danés presenta dos problemas fundamentales. Primero, el ‘factor thriller’ se vuelve evidente a través de una banda sonora que busca generar un impacto. En segundo lugar, su frialdad es notable, especialmente en la dirección de Trier, que se asemeja a una máquina de precisión.
La literalidad excesiva en los últimos tramos es el mayor obstáculo del filme de Brühlmann, aunque el trayecto hacia el destino final ofrece varios atractivos.
Libremente basada en un caso judicial real, la película pone el foco en una familia con dos mamás amenazada por la mirada conservadora. Y lo hace sin caer en lugares comunes o subrayados.
Esa dimensión casi fantástica del film de Williams, lograda a partir del simple registro de lo real, es uno de sus logros evidentes, nueva demostración de la capacidad del cine de transformar radicalmente aquello que atraviesa el lente de la cámara.
Rodada en un fílmico que hace que cada color se transforme en una explosión visual, 'John From' destaca por resaltar las virtudes de la imagen analógica. Además, se presenta como un heredero indirecto del cine de Eric Rohmer.
'Le nouveau' demuestra nuevamente que se puede hacer un cine extremadamente popular con inteligencia y sentimientos a flor de piel. Toda una tradición francesa, por otro lado.
En 'Girl Asleep', el ingenio logra sobrepasar con creces las limitaciones de su escaso presupuesto, presentando una cantidad de ideas que rivalizan con las de varias producciones multimillonarias.
El realizador reserva para los últimos veinte minutos un impactante despliegue de miseria y violencia que busca conmover al espectador, llevando a 'El rey de La Habana' a un descenso hacia los abismos del miserabilismo.
La sensiblería visual de Dolan se hace evidente en este film ruidoso y algo exagerado, perfecto para mostrar histrionismos. La película alterna momentos genuinamente emotivos con recursos melodramáticos que a veces parecen cuestionables.