Más de una escena incorpora elementos humorísticos que, de ninguna manera, están reñidos con el verosímil que Chomko construye pacientemente; (...) En otras instancias, en cambio, el trazo grueso toma por asalto la historia.
El inverosímil punto de partida, lo fabuloso de algunas de sus paradas y el absurdo de la estación terminal chocan con los constantes intentos de construir un universo claramente realista y con serios aires de importancia.
La repetición de temas y situaciones hace que 'Regreso a casa' circule luego en una espiral emocional que desemboca en una coda sensiblera y esencialmente pueril, que erosiona con un golpe de diseño de guión lo que había intentado escribir pacientemente con otra clase de argumentos.
No funcionaría sin la notable química entre las actrices protagónicas. El trazo grueso es el orgulloso camino que espera a las cuatro chicas, pero la velocidad y la ejecución de los gags y situaciones humorísticas son casi siempre efectivas.
Todo es bien grasa y a mucha honra, aunque en cada secuencia extendida de acción se extraña el carácter físico y la precisa geometría de la puesta en escena que ha hecho de las diversas misiones imposibles de Ethan Hunt un verdadero placer genérico.
Merece destacarse por su estructura, intenciones y resultados, alejados por completo del formato usual de los contenidos con raíz en lo real disponibles en las plataformas de streaming.
Es, en esencia, un divertimento que no pretende describir las más profundas capas del alma humana o los vericuetos de la estructura de poder del Vaticano.
Mixtura la belleza con un sentido del ridículo consciente y si sus resultados creativos no siempre están a la altura de las ambiciones al menos intenta abrazar con candor una forma de entender (y hacer) el cine que hoy parecen condenados a la extinción.
La película utiliza algunos recursos dramáticos para desarrollar a un personaje que, a pesar de cometer repetidos errores tanto propios como ajenos, logra mantenerse en pie con dignidad y una renovada energía.
Aunque el film del director de El día de la bestia alcanzó el mismo éxito que su anterior obra, hay poco del espíritu que caracterizó al cine español: solo un ligero golpe a la hipocresía en una historia que avanza hacia una simple rutina cómica.
Lo más interesante de 'Corralón' son algunos de sus apuntes sociales, aguafuertes audiovisuales de fugaz duración; el resto es rutina, suspenso mínimo, misantropía espuria.
El director aborda este retrato social y generacional con energía y un gran énfasis en la interacción entre las dos protagonistas y su grupo de amigos bikers.
Nada nuevo bajo el sol: el cine del director en general difícilmente pueda ser definido como sutil. Pero esa bravura técnica y estilística que podía aportarles brío a varios pasajes de sus films anteriores parece aquí fuera de lugar, autoimpuesta.
De haber encarado Kaufman un relato tradicional, 'Anomalisa' hubiera decantado, en una película obvia y pretenciosa. Es su propia forma la que termina transformándola en un objeto distinto, delicado, donde la mímesis alegórica se transforma en un fin en sí mismo.