La película se presenta como un tributo al amor y al mundo de la aviación. Sin embargo, también refleja una vida en tiempos difíciles y actúa como una especie de despedida de una forma particular de entender el cine.
En 'Blancanieves', la escasez de diálogos, el uso de intertítulos y el formato 1.33 son el trasfondo formal que sostiene una fábula que carece de sustancia, riesgo y, quizás, de un sentido de subversión.
Un film que recuerda a aquel cine español de la vuelta de la democracia, con su estructura de estampa histórica reconstruida en pantalla, personajes arquetípicos y diálogos en forma de declamación.
Kaupinis elige un tono serio, pero no solemne, acompañado de una cuidada fotografía en blanco y negro y un formato de pantalla casi cuadrado, evocando sin reservas el pasado del cine. Sin embargo, 'Nova Lituania' no se presenta como un film académico ni preciosista.
El opus N°46 de Allen, una de sus mejores películas en varios años, no es tanto una añoranza sobre un pasado idealizado como una lectura en clave irónica sobre el cine producido en Hollywood en su era dorada, que tiene su correlato en una Nueva York de jazz y gangsters.
El director texano logra recuperar una frescura que se había perdido en el tiempo, ofreciendo una de esas comedias melancólicas que lo caracterizan. La historia está maravillosamente narrada en tres tiempos y cuenta con un elenco sobresaliente, donde cada uno de los nombres reconocidos tiene un propósito claro en la trama.
Muy lejos del realismo, sin embargo, 'Una sombra en la nube' es un ejemplo del cine de acción y terror más extravagante que no pretende ser más que un ejercicio de tensión y diversión cinematográficas, ambiciones nada menores.
Una película tan obsesionada con los pelos y señales de la estampa que olvida casi por completo su cualidad esencial de reflejo creativo. Y que en su obsesión por darle brillo al continente termina vaciando su posible contenido.
El resultado es un relato episódico en el cual los momentos de mayor intensidad se sienten forzados por las expresiones de los intérpretes, el encuadre y la música.
Tan lejos del institucional como del documental nacido, por su temática, con pedigrí artístico, 'Francofonía' se impone como una lúcida cavilación sobre el devenir de los hombres, sus traiciones y miserias, sus locuras y cobardías, pero también sus pequeños y secretos actos de heroísmo.
Es grotesca en varios pasajes. En otros, obvia, fea y torpe. Alejada tanto del academicismo como del miedo al ridículo, visualmente agresiva y barroca. A pesar de ello, difícilmente adquiera status de clásico en la obra del realizador.
Pura rutina y didactismo, atravesados por metáforas evidentes y la sensación de que nada de lo que se ve y oye en pantalla es tan interesante como debería serlo.
La extraordinaria actuación de la debutante Saskia Rosendahl le da especial peso al film de Shortland, retrato de la familia de un oficial SS en plena debacle de las fuerzas alemanas, en un país ocupado que ya no parece pertenecerles.
'Ferrari' gana cuando reconstruye la pasión fierrera, los preparativos de los motores y las carreras, y el vértigo de la velocidad sobre el asfalto u otros materiales.
Ligero, ingenuo, no apto para espectadores propensos a revolcarse en la ironía, donde la simpatía y la honestidad van ganándole la mano a cualquier corriente de agresividad y cinismo que pueda cruzarse en el camino.
La repetición de ideas y situaciones es constante durante el desarrollo del conflicto; sin embargo, la puesta en escena proporciona momentos de interés.