Es una comedia política única y ambiciosa que se adentra más en la forma y en la temática del racismo que la obra de Lee. Sin duda, es una de las películas políticas más entretenidas que hemos visto en bastante tiempo.
Se trata de una película seca y económica, que no regala subrayados ni explicaciones y apenas, solo apenas, agrega muy poca música aquí y allá, para complementar el vacío casi existencial de sus protagonistas.
Petzold captura la dualidad de estar presente y ausente a través de imágenes y sonidos inquietantes, construyendo así una crítica contundente al neoliberalismo que predomina en su país.
Es extremadamente entretenida, llena de bromas continuas y situaciones cómicas que brillan gracias a su ingenio, el dinamismo de los diálogos y la presencia de un grupo central de personajes carismáticos.
Lelio se asegura de que su película no se convierta en un relato sensacionalista sobre la violencia de género. Aunque aborda el tema, lo hace desde perspectivas diferentes y con enfoques innovadores.
Un thriller efectivo, clásico y sin efectos innecesarios. Impacta de manera gradual y deja una leve huella. Sin embargo, seamos honestos, no es demasiado profundo.
La película más convencional del director filipino es indudablemente una obra política que refleja la situación actual de Filipinas. Díaz aborda de manera contundente y cruda la realidad del régimen.
Con un elenco destacable y un considerable presupuesto, el prometedor director de KILL LIST y SIGHTSEERS parece desviarse de la trama y del potencial atractivo que podrían ofrecer los personajes, que en su mayoría resultan poco agradables.
Un filme que comienza como un drama psicológico un tanto previsible pero luego se va convirtiendo en un thriller erótico mucho más interesante y hasta bizarro.
La trama es bastante extraña y sugiere una puesta en escena caótica. Sin embargo, al optar por un enfoque más cercano al drama psicológico, la película no logra impactar como podría, lo que le quita valor.
Inquietante apuesta por el terror psicológico, funciona muy bien como un intento de jugar en los límites del género y en los de la locura dejando que el horror se apropie de nuestros bienes más preciados.
Con un enfoque en el realismo minimalista y la impresionante actuación de Romina Bentancur, Garibaldi construye en su ópera prima una narrativa basada en anécdotas que representa auténticamente un coming of age uruguayo.
La película se ve afectada por dos aspectos clave. Su estructura es tan meticulosa que carece de fluidez. Se percibe constantemente que el guión tiene un peso tan importante que lo demás solo sirve para resaltar visualmente lo que se expresa a través de las palabras.
Funciona, si bien hemos visto estos personajes, temas, debates y estilo varias veces antes. No será novedoso lo que cuenta EL PRECIO DE UN HOMBRE, pero sigue siendo verdadero y actual.