La película destaca por su tono serio que la aleja de un thriller social típico. Sin embargo, esta ambición provoca momentos de narración lenta y un análisis que a veces se siente excesivo.
La película resulta más atractiva para el intercambio de ideas y análisis debido a los temas profundos que aborda que por su valor puramente cinematográfico.
De manera directa, sin vueltas ni giros narrativos curiosos, el realizador israelí entrega otra de sus miradas ferozmente críticas a la lógica política de su país.
La intriga sobre lo que sucedió a Lilia durante su cautiverio puede resultar incómoda, pero la película se centra en las repercusiones de su regreso a casa.
Este filme destaca por su impresionante estética y composición. Pareciera ser un regreso a la dirección acertada de un cineasta que había estado un poco desviado en sus trabajos recientes.
Es un tratado visual fantasmagórico, atrapante e intrigante que utiliza el thriller como base narrativa para explorar más a fondo las investigaciones del director.
Termina siendo un policía de investigación con dos tramas paralelas que resulta excesivamente extenso. Podría mejorar si se redujera su duración en 15 o 20 minutos.
Es una excelente película policial que también presenta una crítica política de la realidad contemporánea, abordando temas económicos y de feminismo de manera sutil y sin exageraciones.