Esta potente e impactante película del realizador chileno se aleja bastante del resto de su filmografía, al menos en cuestiones estéticas. Se mueve más por escenas de impacto que por lo que parece ser una narrativa clara.
Es un honesto retrato de las complejidades de un proceso de adopción. Es creíble y sincero sin ser grandilocuente ni perder la humanidad y el perfil bajo característicos del cine del realizador.
La niña es lo mejor del filme, aportando a la historia tensión y momentos emocionales. Sin embargo, el guion, con diálogos evidentes y situaciones forzadas, no logra estar a la altura de su conflictiva situación.
Una verdadera revelación: una “memoir” humana y sensible que refleja las dificultades y placeres de la niñez como pocas películas recientes lo han logrado hacer.
Muchos la clasifican como una película menor de los Dardenne, pero cada vez siento que no es así. En esta obra, parece que los directores se adentran en un terreno más amable y esperanzador.
A pesar de que la actuación de Sandra Bullock no puede considerarse excepcional, se destaca considerablemente en comparación con el nivel general de la película, que resulta ser bastante mediocre.
Es un relato tradicional y de un humanismo noble. Teniendo en cuenta los miserabilistas modelos narrativos imperantes para contar este tipo de historias, su relativa discreción es todo un logro.
La parte menos realista de 'Escape de Mogadiscio' es también la más apasionante porque Ryoo saca a relucir allí su maestría para el manejo de las escenas de acción.
Sin miedo de adentrarse en terrenos inexplorados y con un notable espíritu aventurero, el filme se inspira en una historia real. Gabriel enfrenta un desafío monumental en su travesía vinculada a la montaña que da nombre a la película.
Prototípico drama sobre dos nobles almas blancas tratando de salvar sufrientes niños africanos hasta ver que sus esfuerzos personales no alcanzan sin ayuda de dineros de autoridades.