Es fascinante observar cómo una cineasta opta por crear una película con escasa representación femenina, pero logra presentar a sus protagonistas con una gentileza poco habitual en el western y géneros afines.
El formato de 'Plus One' no revolucionará el género, pero es efectivo, con buenos e ingeniosos diálogos que son interpretados con gracia por dos actores que muestran una gran química.
No se escapa del modelo tradicional de este tipo de relato cómico que va cobrando mayor peso dramático y emocional con el correr de los minutos. Ratner sabe administrar muy bien las escenas de humor y el carisma de los personajes hace el resto.
Más allá de sus inusuales giros narrativos, 'Manta Ray' busca ofrecer un retrato humano y sensible de una comunidad marginada y sufriente que lucha por encontrar su lugar en el mundo.
Clásica y a la vez experimental, la nueva película del director de 'Los imperdonables' es toda una rareza. La propuesta es inusual pero sus temas son consistentes con la obra del autor. Y, como experiencia, es muy reveladora.
La película sería más efectiva siendo un tanto más corta o mucho más larga, al estilo de las recientes series de TV. Así, por momentos, parece quedarse a mitad de camino entre los dos ejes más fuertes de su historia.
Con extraordinarias actuaciones de Steve Carell, Bryan Cranston y Laurence Fishburne, esta road movie mezcla drama y comedia para contar las historia de tres veteranos de la guerra de Vietnam que se reencuentran.
Lo que ya sabemos de las protagonistas es tanto que, más allá del resultado, lo que nos importa son sus vidas. Y ése no es un logro menor de esta pequeña pero muy querible opera prima.
El humanismo social del director de 'Kes' vuelve en su forma más auténtica, aunque también maniquea, en esta narración sobre un hombre que enfrenta la burocracia del sistema laboral británico.
Lo que separa a DONALD CRIED de otras es su enorme corazón y su sensibilidad única para, en solo 85 minutos, construir y volver creíble una relación de toda una vida.
Si hay algo que me queda de TANGERINE no es su corrección política o de género ni, necesariamente, sus personajes(...) sino esa visión de Los Angeles grabada en un teléfono con un soundtrack urbano.