No es una mala película, pero su esencia cómica se siente limitada. Este filme, en lugar de ser una película, funcionaría mejor como una serie de televisión de un par de temporadas.
La película tiene un ritmo algo extenso y algunas situaciones son predecibles, sin embargo, logró captar mi atención y me involucré en la intensidad que se desarrolla hacia el final.
Me gusta su calma, pero a la vez me irrita que el propio 'pressbook' del filme aclare que se trata de una película hecha con 72 planos, como si eso fuera necesariamente una garantía de rigor y complejidad.
A juzgar por el escaso impacto comercial que tuvo a nivel mundial, es evidente que esta versión de EN EL CAMINO no dejará huella en la historia. Sin embargo, considero que la película presenta algunos aspectos positivos que vale la pena destacar.
Me pareció banal, simplona, efectista, obvia, bastante burda. Pero, a la vez, le reconozco no caer en el humor más, digamos, 'berreta'. Es bastante sobria, accesible, 'internacional' más allá de los localismos del habla.
Considine consigue con esta historia de redención, dolor y soledad, inscribirse en el lado más descarnado del característico realismo cinematográfico inglés.
Tal vez la historia que cuenta no sea tan original como la de su opera prima, pero hay un gran manejo de los tiempos, los silencios, los personajes y el lugar que sacan al filme de la zona de lo previsible.