Si hay algo que me queda de TANGERINE no es su corrección política o de género ni, necesariamente, sus personajes(...) sino esa visión de Los Angeles grabada en un teléfono con un soundtrack urbano.
Es una película curiosa, ya que parece pasar de un gran momento a otro bastante flojo, como si la película no se decidiera del todo por un tema ni por un tono para tratarlo.
La película presenta algunos momentos hilarantes, aunque son escasos y no logran mantener el nivel, lo que la convierte en una experiencia bastante larga.
Si bien sus 'imitaciones' pueden terminar siendo un tanto agotadoras o reiterativas, son parte integral de su personalidad, un tanto insegura y temerosa.
Si bien el viaje y el choque de estilos ofrecen material para una comedia extravagante, la película se mantiene en un tono que se asemeja más a un diario de viaje.