Haynes construye un bellísimo y emocionante relato acerca de hacerse grande y descubrir las maravillas que, pese a todas las dificultades, el mundo tiene para ofrecer.
La película presenta al personaje y a la situación de una manera tan blanda y banal que termina pasteurizando todo el asunto, desexualizándolo por completo y 'hollywoodizándolo' de principio a fin.
Es una película pequeña, pero, al menos en esta etapa irregular de su vida profesional, prueba que todavía al viejo Allen le quedan unos conejos en la galera.
Más realista que la mayoría de sus otros filmes, menos orientado a un público infantil, es una suerte de épica de los sueños nacionales de un imperio que pronto iban a caer con una fuerza.
Una extraordinaria primera parte se resquebraja un poco en la segunda, con ella ya adulta. Sin embargo, sigue siendo un ejercicio de mucho mayor resonancia emocional e imaginación que su famosa hermana mayor francesa.
Es una película banal, un juego de adivinanzas y referencias culturales que quedaría berreta hasta en un suplemento cultural de fin de semana de los diarios.
Un homenaje a la comedia clásica que entiende cuáles son los mecanismos para su mejor funcionamiento y que trata de aggiornarla con el humor más ácido que da el tiempo y la distancia.
Se siente como un producto de una época pasada. Si uno acepta el tono de la propuesta, el film funciona. Clooney es un buen narrador y organiza el relato con energía, humor y poniendo el énfasis donde hay que ponerlo.
Gracias más que nada a las actuaciones de Mulligan y Fiennes y al interés que el histórico hallazgo arqueológico posee por sí mismo, 'La excavación' no pierde del todo su atractivo ni su fuerza.
Un homenaje audiovisual a un estilo, una manera de hacer películas que ya ha desaparecido para siempre. (...) una reflexión sobre el cine como proceso, como trabajo, como arte.
Esa forzada intención de mantener a su 'Capone' ligada a la realidad genera una extraña fricción que no siempre da resultado. A veces parece que la película alcanza su punto máximo cuando refleja los excesos de Hardy.
Con pocos pero muy bien utilizados elementos, el trío de directores logran contar una gran historia a través de una anécdota que parece mínima pero que, claramente, no lo es.
El problema radica en su formalidad, en su enfoque cinematográfico y en su concepción de la narración y la propuesta estética. La película 'Mientras dure la guerra' se centra únicamente en la política, dejando poco espacio para discutir aspectos cinematográficos.
Accesible y entretenida, con apuntes inteligentes para generar curiosidad, funciona por sí misma y también como puerta de entrada al fascinante mundo del creador de 'Viridinana' y 'Los olvidados'.
La película, como casi toda la obra de Bande, no es para impacientes ni trata de derribar o modificar formatos ya probados por documentalistas que se dedican al retrato observacional. Es otra de las historias, (...) que el cine trata sino de cerrar al menos de evocar con recursos nobles.