Kang logra girar el eje de 'Partió de mí un barco llevándome' de manera fluida, combinando ensayos, conversaciones, momentos familiares conmovedores, eventos performativos originales y una serie de experiencias y testimonios.
Lo que este documental logra dejar en claro es la forma en que el sistema policial, judicial e institucional intenta evitar y desestimar denuncias de violación por diversos motivos.
No es un documental que se preste a un análisis cinematográfico, y tampoco hay un gran sentido en intentarlo. La película gira completamente en torno a Evan Rachel Wood, quien ofrece un testimonio contundente y transparente.
Aun aceptando la incomodidad de su planteo, hay maneras más sutiles e inteligentes de abordar el tema. Existen otras películas que logran esto sin traumatizar a los participantes del rodaje.
La directora narra, con la colaboración de su hermano Nicolás como director de fotografía, el viaje de Mariel. Lo hace con elegancia y sin perder intensidad, manteniendo la cámara siempre cerca del rostro de la talentosa Souza.
Es tan básica desde lo cinematográfico que uno ni siquiera logra tomársela del todo en serio. 'Women Talking' peca de tediosa y repetitiva cuando podría haber sido intensa y provocativa. Una pena.
'Procesión' vale la pena. Uno podría discutir algunas cosas del film en sí, pero los cuestionamientos se anulan ante el evidente efecto curativo que este proceso (procesión, procedimiento) parece tener en ellos.
Es una excelente presentación de evidencias. Sin embargo, se echa de menos escuchar a la otra parte, algo que no se logra en esta obra. Cuando finalmente se presenta, se utiliza de forma sutil, resultando en un enfoque igualmente condenatorio que los materiales presentados.
'I May Destroy You' se presenta como una reflexión sobre la vida actual. Lo que logra Coel es crear una narrativa que, aunque es concreta, íntima y arraigada en lo personal, se siente real y emocionalmente resonante, permitiendo a la audiencia identificarse con ella.
Puede ser políticamente correcta e incorrecta a la vez y que enreda de una manera inteligente y audaz ideas que a veces se presentan de un modo muy lineal como la del «empoderamiento femenino».
A diferencia de la mayoría de las producciones del género, 'On the Record' se enfoca más en la historia de la víctima que en la del agresor. Este enfoque permite una reflexión más profunda sobre el impacto del abuso. 'On the Record' representa un avance significativo en la representación de estas narrativas.
Los problemas emergen hacia el final, con una gravedad aleccionadora y una crueldad que recuerda a las historias bíblicas y a las tragedias griegas. Hay una clara necesidad de sorprender al espectador en los momentos más inesperados.
No es una gran película de denuncia ni mucho menos, ya que resulta algo obvia y subrayada en los diálogos. Sin embargo, ofrece una entretenida perspectiva sobre los inicios del movimiento #MeToo. A pesar de sus limitaciones, es una historia que merece ser contada.
No ofrece muchas revelaciones sobre el caso ni tiene mucho interés cinematográfico. Sin embargo, es valioso para escuchar los testimonios y observar los rostros, gestos y expresiones de las mujeres que vivieron esas horrendas experiencias.
La película es extensa y resulta algo repetitiva en su estructura, mostrando escenas que son excesivamente similares entre sí. Además, el filme carece de originalidad y se aleja de la esencia de otras obras de Ozon.
Es entretenida y sus siete episodios se consumen vorazmente, su éxito deja en claro que hay muchos espectadores que añoran la época de una TV que no se tomaba tan en serio a sí misma.