'O corno' es una película árida y terrenal, que parece emerger de las entrañas de la tierra. La primera escena, un extenso y doloroso parto, refleja a la perfección la propuesta del film. No es una película recomendada para personas con estómagos delicados ni para quienes busquen una experiencia rápida.
Sin ser un film apasionante, el director (...) se las arregla para crear un drama judicial de esos que funcionan porque, también, tienen a una figura central llamativa.
El film de Lorenz se destaca entre las producciones de acción de Neeson debido a su contexto, tema, época y locaciones, que aportan una mayor seriedad a los acontecimientos. Sin embargo, en esencia, no se aleja tanto de sus otras obras.
Si bien la trama en sí va perdiendo fuerza y bastante de su lógica con el correr de los minutos, es uno de los episodios más directos en cuanto a su contexto y contenido.
Esta serie, aunque autocelebratoria y promocional, es al mismo tiempo un producto honesto y humano. Se fundamenta no solo en los logros e invenciones técnicas, sino también en las personas, hombres y mujeres, que hicieron todo esto posible.
Es una pena que la producción no haya logrado armar un guión que esté a la altura de la complejidad del mundo y de los personajes que describe. El maníaco ritmo de Boyle, de todos modos, hace que la serie se consuma con facilidad y rápidamente.
El material es por momentos impactante. Ya desde el inicio del discurso autocrítico, se percibe una gran incomodidad en el ambiente, y la vehemencia de Padilla solo intensifica esa sensación.
Sus diálogos y situaciones son de comedia franca. Aunque esto a veces puede banalizar un poco el contenido, se ajusta a la perfección a la trama de la historia.
No alcanza para que pueda considerarse una muy buena película. Es, en el mejor de los casos, un mecanismo que ya resulta algo anticuado y que se observa únicamente para confirmar si sigue funcionando como lo hacía hace décadas.
Recupera los movimientos del clásico slasher de los ’70 para llevarlo a un terreno humano, salvaje pero basado en emociones y sensaciones reconocibles.
No es una serie perfecta 'Gaslit', pero ha logrado establecer un tono que, por lo general, resulta complicado de conseguir. Se acerca a la sátira sin llegar a caer en la caricatura.
El film de Belc jamás pierde de vista la perspectiva juvenil de sus protagonistas, resaltando su inocencia y su habilidad para comprenderse mutuamente y, cuando es necesario, ofrecerse apoyo.
Crialese arma un cálido y a la vez doloroso relato de una época turbulenta en su vida y en la de su familia. Si bien no pone el acento en la realidad política que los circunda.
Sin ser un homenaje estricto, el director parece evocar los fantasmas de ese género cinematográfico y de toda una época del horror, gracias al tono y a la vibración que genera su forma de filmar.
Una película que funciona a mitad de camino entre su ambición teórica y su potencia narrativa. Es una película bella, brusca e inteligente que, por momentos, se maneja de un modo más torpe o mecánico.
Como drama musical, cumple con las expectativas. Se presenta como una biopic bastante sencilla, carente de profundidad y en ocasiones predecible, mostrando poca crítica hacia su protagonista.
A las escenas animadas en oscuros salones gubernamentales, el director añade imágenes de noticieros de la época, muy impactantes, que ilustran claramente las consecuencias de esos diálogos.