Una película que intenta cubrir la vida entera de un hombre célebre y que lo hace sin ahondar prácticamente en nada y apoyándose en los lugares comunes más previsibles.
Solo ver las muy bien logradas y loquísimas sesiones de grabación de esos discos es ser, en cierto sentido, testigo de la historia grande de la música contemporánea.
Más allá de una algo más reiterativa segunda mitad, la película siempre sorprende por las elecciones formales del realizador y por la curiosa vida de este hombre.
Película vieja y rudimentaria, que se siente desfasada en 40 años en cuanto a su construcción dramática y narrativa. Emplea de manera excesiva procedimientos típicos de un cine de 'qualité' que ya ha quedado obsoleto.
Es una de esas películas excesivas y teatrales, que retrata a personajes de Alabama en 1969, cuando el enfrentamiento generacional se vuelve claramente evidente.
La película es realmente decepcionante, de las peores que he visto en Cannes. Sin embargo, entre perder el tiempo con un policial convencional, prefiero pasar un rato divertido con uno que sea absurdo.
La suya [Colin Firth] es una personificación implosiva, muy británica, y casi sin excesos. Logra guiar al espectador desde la contemplación hacia la compasión, pasando de la observación a la compenetración.