Sus diálogos y situaciones son de comedia franca. Aunque esto a veces puede banalizar un poco el contenido, se ajusta a la perfección a la trama de la historia.
No alcanza para que pueda considerarse una muy buena película. Es, en el mejor de los casos, un mecanismo que ya resulta algo anticuado y que se observa únicamente para confirmar si sigue funcionando como lo hacía hace décadas.
Recupera los movimientos del clásico slasher de los ’70 para llevarlo a un terreno humano, salvaje pero basado en emociones y sensaciones reconocibles.
No es una serie perfecta 'Gaslit', pero ha logrado establecer un tono que, por lo general, resulta complicado de conseguir. Se acerca a la sátira sin llegar a caer en la caricatura.
El film de Belc jamás pierde de vista la perspectiva juvenil de sus protagonistas, resaltando su inocencia y su habilidad para comprenderse mutuamente y, cuando es necesario, ofrecerse apoyo.
Crialese arma un cálido y a la vez doloroso relato de una época turbulenta en su vida y en la de su familia. Si bien no pone el acento en la realidad política que los circunda.
Sin ser un homenaje estricto, el director parece evocar los fantasmas de ese género cinematográfico y de toda una época del horror, gracias al tono y a la vibración que genera su forma de filmar.
Una película que funciona a mitad de camino entre su ambición teórica y su potencia narrativa. Es una película bella, brusca e inteligente que, por momentos, se maneja de un modo más torpe o mecánico.
Como drama musical, cumple con las expectativas. Se presenta como una biopic bastante sencilla, carente de profundidad y en ocasiones predecible, mostrando poca crítica hacia su protagonista.
La historia es tan bizarra y el mundo que retrata tan particular que uno la ve con atención y bastante curiosidad al menos durante sus primeros cuatro, cinco episodios. Después de eso, la propia serie empieza a perder las líneas narrativas.
A las escenas animadas en oscuros salones gubernamentales, el director añade imágenes de noticieros de la época, muy impactantes, que ilustran claramente las consecuencias de esos diálogos.
'Cruella' presenta una mezcla de referencias que abarca la comedia negra británica de criminales, los oscuros cuentos góticos y la clásica comedia de enredos. Todo esto se traduce en un producto que resulta bastante efectivo.
Tiene una premisa intrigante y una ejecución igualmente sugerente. La película de Fontana es una verdadera sorpresa dentro del panorama del cine hecho en la Argentina. Por un realizador extranjero, sí, pero con una innegable impronta local.
En 'House of Gucci' hay un choque constante entre la grandilocuencia de los personajes y sus actuaciones, y la estructuración del drama que los rodea. Esta fricción aporta una vitalidad sorprendente. Es una obra rara e imperfecta, pero resulta placentera.
Es un tanto más fresca y coherente que la anterior, también a partir de utilizar un solo espacio físico (grande, pero único) como territorio para que la sangre, las maldiciones y los mitos se hagan presentes.
Si bien el film no es tan logrado como uno quisiera, abrazar la contradicción hasta las últimas consecuencias es una idea no tan usual en el cine estadounidense del siglo XXI.
La película sigue con la típica facilidad narrativa de Clint. Aunque no es una de sus obras más sutiles o ambiciosas, su simplicidad casi escolar genera un efecto casi meditativo.