Soderbergh consigue a través de Carano lo que los directores de musicales alcanzaban al contratar a Gene Kelly. No es necesario ocultar nada: lo que se muestra es auténtico.
Si bien 140 minutos pueden parecer excesivos, la película se mantiene interesante y nunca resulta aburrida. Sin embargo, hay que admitir que tampoco ofrece sorpresas.
Un extraño producto, el filme posee el acabado técnico de una superproducción, pero en el fondo no es más que una versión aumentada de las películas de artes marciales de los '70, y carece de la simpatía que caracterizaba a esos filmes de evidente clase B.
Lo que es innegable es que 'Matrix' se abre a un compendio casi infinito de lecturas e interpretaciones y que quizás esas conexiones sean lo más rico que la película hoy tiene para mostrar.
Prueba ser un inteligente, audaz, bastante arriesgado e intenso relato policial que combina los intereses personales del realizador con un género que conoce de pies a cabeza.
De una torpeza sorprendente. Todas las sutilezas de 'Border' desaparecieron acá. De hecho, a veces ni siquiera parece ser una película del mismo director.
La película se desarrolla dentro de una lógica y plausibilidad que muchos otros films del subgénero no poseen ni buscan. Es el tipo de film maduro que el universo DC siempre mereció.
Los últimos episodios son tan impactantes y poderosos que se logra olvidar, o pasar por alto, los errores y decisiones inusuales de capítulos anteriores. Es un ejercicio brutal que, en ocasiones, resulta ser bastante inteligente.
Hay muchas versiones posibles de esta película, pero esta opción funciona. Sin grandilocuencia ni espectacularidad, sino centrándose en esos personajes e instituciones siniestras.
Lo que da vida a 'Titane' y le permite superar lo superficial es la habilidad de Ducournau para mostrar que sus criaturas poseen deseos y emociones palpables. Esto la coloca en un lugar más cercano a los estilos de Cronenberg y Lynch, alejándose un poco de las influencias de Noe y Refn.
Es una propuesta bastante convencional. Los diálogos son repetidos, las situaciones son predecibles y el romance, aunque funcional, nunca resulta del todo creíble. Carece de misterio, y hay muy poco suspenso y tensión hacia el final. 'Yo soy todas las niñas' se siente como una copia de una copia.
Más allá de los vaivenes en la estructura del relato, mi principal inconveniente con 'I’ll Be Gone in the Dark' radica en los temas que mencioné al inicio: la impresión de que la serie no hace más que alimentar y casi celebrar esta cultura del morbo.
Una de las cosas que Netflix realiza con maestría son los documentales sobre casos policiales complejos. Berlinger logra retratar al personaje y sus crímenes, y pone especial énfasis en una época en la que el "sueño americano" se convierte en una pesadilla.
La trama es lo suficientemente compleja como para generar intriga, pero no se vuelve demasiado retorcida ni impenetrable, como ocurre en algunos thrillers de ese país.
Por momentos, la serie intenta presentarse como un drama realista sobre un caso policial en Irlanda del Norte, pero en otros instantes se transforma en un thriller superficial y exagerado, como si hubiera sido sacado de las páginas de un mediocre best-seller.