Es una película brutal y violenta, pero no se regodea en la sangre. Su estructura acumulativa y la lógica de un videojuego de acción son destacables. La forma en que Stahelski y su equipo interpretan la acción hace que todo funcione a la perfección.
Esta ambiciosa y extravagante película protagonizada por Michelle Yeoh combina un thriller de artes marciales con un drama familiar en una aventura alucinante. Su exploración del multiverso la coloca en un nivel que opaca a las producciones de Marvel.
Esta nueva película de Marvel presenta a un personaje poco conocido del universo de los cómics y desarrolla una historia de origen de un héroe asiático, destacando la influencia del cine de artes marciales.
Es, en cierto modo, una película algo anticuada. No solo por el mundo que retrata, sino porque ese gesto posmoderno de homenaje constante ya parece haber perdido relevancia.
Soderbergh consigue a través de Carano lo que los directores de musicales alcanzaban al contratar a Gene Kelly. No es necesario ocultar nada: lo que se muestra es auténtico.
La película se presenta como una representación impactante de los años de descalabro social y de los fracasos de los proyectos políticos que han buscado solucionarlo.
No hay nada más predecible y festivalero que películas como 'Climax'. Es un choque eléctrico cuyo único propósito parece ser desestabilizarnos. Más allá de eso, no hay mucho más que ofrecer. En realidad, solo un enorme desperdicio de talento.
Sobradora, patética y canchera, solo cuenta en su favor con un par de notables actuaciones. Por lo demás, es una brusca y condescendiente comedia sobre gente horrible haciéndose cosas horribles los unos a los otros.
Por momentos Vallée no logra evitar cierto sentimentalismo y la película se mantiene también muy al borde de caer en un relato terapéutico. La película por suerte no se excede.
Todo aquí es de una medianía fea y anticuada, todo diálogo es un discurso(...) y toda escena intenta demostrar una idea, usualmente una muy banal y previsible.
El director opta por un tono de comedia casi absurdo que roza el patetismo, pero logra evitar caer en él gracias a la gran empatía que muestra hacia los personajes.
El realizador construye un universo que se relaciona con el tono y estilo de sus estudios en video, creando una película geométrica con encuadres meticulosamente calculados que evocan claramente el cine de maestros como Michelangelo Antonioni y Yasujiro Ozu.