Es una película brutal y violenta, pero no se regodea en la sangre. Su estructura acumulativa y la lógica de un videojuego de acción son destacables. La forma en que Stahelski y su equipo interpretan la acción hace que todo funcione a la perfección.
Ngo prueba ser una directora de acción altamente efectiva, presentando una narrativa bastante convencional, pero enriquecida con una variedad de recursos visuales ingeniosos.
Soderbergh consigue a través de Carano lo que los directores de musicales alcanzaban al contratar a Gene Kelly. No es necesario ocultar nada: lo que se muestra es auténtico.
Si bien 140 minutos pueden parecer excesivos, la película se mantiene interesante y nunca resulta aburrida. Sin embargo, hay que admitir que tampoco ofrece sorpresas.
Prueba ser un inteligente, audaz, bastante arriesgado e intenso relato policial que combina los intereses personales del realizador con un género que conoce de pies a cabeza.
Hay muchas versiones posibles de esta película, pero esta opción funciona. Sin grandilocuencia ni espectacularidad, sino centrándose en esos personajes e instituciones siniestras.
Una de las cosas que Netflix realiza con maestría son los documentales sobre casos policiales complejos. Berlinger logra retratar al personaje y sus crímenes, y pone especial énfasis en una época en la que el "sueño americano" se convierte en una pesadilla.
Los entusiastas del género, los fanáticos de Wes Craven y los seguidores de la saga disfrutarán del filme que no quita ni agrega nada a la trilogía previa.
Lo que impacta inicialmente es su estética, una relectura moderna de los clásicos del noir. Fincher logra otorgarle al relato una densidad que va más allá de un simple guiño entre conocedores.
Es una pequeña película, contenida y sin desbordes emocionales, pero que logra transmitir muy bien la sensación de mudarse y redescubrirse a sí mismo en esas circunstancias.
No hay mucha más sustancia en '1899' que entrar en el juego de muñecas rusas. Si el espectador lo hace con convicción, tal vez disfrute más que yo de esta experiencia. Para mí resulta densa, repetitiva y mecánica.
Si uno lo analiza desde lo que se presenta, está claro que muchos saldrán con lágrimas en los ojos por la intensa carga emocional. Sin embargo, hay quienes cuestionarán no solo los resultados, sino también las complejas repercusiones que pueden surgir.
El director de WARRIOR demuestra una gran habilidad en las secas y contundentes escenas de acción, manteniendo nuestro interés en la saga de Wolff a pesar de las numerosas improbabilidades que se presentan en la trama.