La película se desarrolla dentro de una lógica y plausibilidad que muchos otros films del subgénero no poseen ni buscan. Es el tipo de film maduro que el universo DC siempre mereció.
Lo que da vida a 'Titane' y le permite superar lo superficial es la habilidad de Ducournau para mostrar que sus criaturas poseen deseos y emociones palpables. Esto la coloca en un lugar más cercano a los estilos de Cronenberg y Lynch, alejándose un poco de las influencias de Noe y Refn.
Más allá de que se excede con las vueltas de tuerca en el guion, algo común en las narrativas del cine coreano, la película resulta bastante coherente y efectiva.
Se trata de una película cálida y modesta, que encuentra su tono recién promediando el relato. El encanto terminará pasando por ahí, por ser una película mucho más tierna y nostálgica de lo que parece en un principio.
Una confusa y algo caótica mezcla de historias tiene escenas sueltas que dejan en claro que hay un cineasta talentoso por detrás de este film esquivo y fallido, pero son apenas chispazos de magia.
Sobradora, patética y canchera, solo cuenta en su favor con un par de notables actuaciones. Por lo demás, es una brusca y condescendiente comedia sobre gente horrible haciéndose cosas horribles los unos a los otros.
Todo aquí es de una medianía fea y anticuada, todo diálogo es un discurso(...) y toda escena intenta demostrar una idea, usualmente una muy banal y previsible.
El director opta por un tono de comedia casi absurdo que roza el patetismo, pero logra evitar caer en él gracias a la gran empatía que muestra hacia los personajes.
El realizador construye un universo que se relaciona con el tono y estilo de sus estudios en video, creando una película geométrica con encuadres meticulosamente calculados que evocan claramente el cine de maestros como Michelangelo Antonioni y Yasujiro Ozu.
Es una película brutal y violenta, pero no se regodea en la sangre. Su estructura acumulativa y la lógica de un videojuego de acción son destacables. La forma en que Stahelski y su equipo interpretan la acción hace que todo funcione a la perfección.
Esta nueva película de Marvel presenta a un personaje poco conocido del universo de los cómics y desarrolla una historia de origen de un héroe asiático, destacando la influencia del cine de artes marciales.
Soderbergh consigue a través de Carano lo que los directores de musicales alcanzaban al contratar a Gene Kelly. No es necesario ocultar nada: lo que se muestra es auténtico.
Si bien 140 minutos pueden parecer excesivos, la película se mantiene interesante y nunca resulta aburrida. Sin embargo, hay que admitir que tampoco ofrece sorpresas.
Prueba ser un inteligente, audaz, bastante arriesgado e intenso relato policial que combina los intereses personales del realizador con un género que conoce de pies a cabeza.
Los últimos episodios son tan impactantes y poderosos que se logra olvidar, o pasar por alto, los errores y decisiones inusuales de capítulos anteriores. Es un ejercicio brutal que, en ocasiones, resulta ser bastante inteligente.