El director de WARRIOR demuestra una gran habilidad en las secas y contundentes escenas de acción, manteniendo nuestro interés en la saga de Wolff a pesar de las numerosas improbabilidades que se presentan en la trama.
Es un buen producto de marketing, realizado por dos cineastas que saben como construir películas de acción a partir de situaciones reales y que logran disimular que el documental es, en realidad, una cuidada y prolija publicidad.
Logra espectaculares escenas en el mar y presenta una historia con elementos dramáticos que justifican su narración. Sin embargo, la trama rara vez logra escapar del letargo que viven los tripulantes del Essex.
Una oda al profesionalismo y al trabajo en equipo de parte de un realizador y un actor que manejan a la perfección los resortes narrativos y los modelos actorales del cine clásico de Hollywood.
Con menos pretensiones de espectacularidad y más atención a un relato aceptablemente bien construido, puede proporcionar más satisfacciones que películas mucho más ambiciosas.
Los encontronazos con una sociedad que sigue considerando la homosexualidad desde una perspectiva medieval son los ejes principales de este sólido film de Akin, un cineasta sueco de origen georgiano, que brilla con largos planos secuencia.
Una nueva versión que carece de elementos cinematográficos y originalidad. Su ritmo es lento, se siente ridícula en varios momentos, se esfuerza demasiado en su propia indulgencia y, en conjunto, resulta completamente incomprensible como experiencia.
La tensión que se genera entre esos materiales y lo que se sabe que pasaba detrás de escena es, sin duda, lo más destacado de este documental, que se presenta de manera prolija y profesional, aunque en ocasiones resulta excesivamente formal.
Funciona de manera similar a sus homólogas de Hollywood, pero sería interesante que explorara temas y estilos narrativos originales. Al final, esto da la impresión de ser una imitación bien lograda en lugar de una película con identidad propia.
El guión presenta un desarrollo poco creíble, lleno de giros caprichosos y complicaciones técnicas. Sin embargo, los cuatro protagonistas son tan carismáticos que la historia nunca pierde completamente su interés.
Respetando el tono Clase B del episodio original de la saga y combinándolo con el espíritu aventurero de la serie “Indiana Jones”, 'Han Solo' funciona y se disfruta.