Una de las cosas que Netflix realiza con maestría son los documentales sobre casos policiales complejos. Berlinger logra retratar al personaje y sus crímenes, y pone especial énfasis en una época en la que el "sueño americano" se convierte en una pesadilla.
Los entusiastas del género, los fanáticos de Wes Craven y los seguidores de la saga disfrutarán del filme que no quita ni agrega nada a la trilogía previa.
Algunos de los temas que la película explora son interesantes, pero su desarrollo formal no logra «despegar» y se mantiene en un prolongado limbo sin una salida clara.
La película se desarrolla dentro de una lógica y plausibilidad que muchos otros films del subgénero no poseen ni buscan. Es el tipo de film maduro que el universo DC siempre mereció.
Hay muchas versiones posibles de esta película, pero esta opción funciona. Sin grandilocuencia ni espectacularidad, sino centrándose en esos personajes e instituciones siniestras.
Más allá de los vaivenes en la estructura del relato, mi principal inconveniente con 'I’ll Be Gone in the Dark' radica en los temas que mencioné al inicio: la impresión de que la serie no hace más que alimentar y casi celebrar esta cultura del morbo.
La trama es lo suficientemente compleja como para generar intriga, pero no se vuelve demasiado retorcida ni impenetrable, como ocurre en algunos thrillers de ese país.
La película podría funcionar mejor. Todo lo demás, que parece diseñado para "explicar" el asunto, solo entorpece la narración y demuestra que la explicación, lejos de ayudar, complica aún más las cosas.
Por momentos, la serie intenta presentarse como un drama realista sobre un caso policial en Irlanda del Norte, pero en otros instantes se transforma en un thriller superficial y exagerado, como si hubiera sido sacado de las páginas de un mediocre best-seller.
Poco hay reprochable, en sí, en la película: bien actuada, ingeniosa, elegantemente gótica, visualmente refinada. Todos valores, si se quiere, algo secundarios cuando la narración no cobra del todo vuelo propio.
Lo que impacta inicialmente es su estética, una relectura moderna de los clásicos del noir. Fincher logra otorgarle al relato una densidad que va más allá de un simple guiño entre conocedores.