Este documental sobre Frank Zappa explora las diversas y a menudo contradictorias facetas de este asombroso personaje, un músico extraordinario que dejó un legado artístico inigualable.
Bello, sutil e inteligente retrato de la pianista Margarita Fernández en la que, entre pieza y pieza que magistralmente toca, reflexiona sobre su vida y su obra. Extraordinaria.
Es un sólido documental. Al igual que en sus películas anteriores, Kapadia logra entrelazar lo personal y lo profesional de sus personajes. Aquí encuentra el equilibrio perfecto y no recurre excesivamente al escándalo, ya que el personaje en sí mismo ya ofrece suficiente.
Si bien las directoras transmiten su historia de manera clara y elocuente, muchos de los recursos que emplean son totalmente televisivos, banales y más que cuestionables.
Un documental frustrante que, salvo por algunos pocos momentos, no está a la altura de la historia que cuenta ni de las complejidades del personaje que retrata.
Más allá del interés que uno pueda tener por sus problemas de alcoba, la serie logra escapar a esa limitación gracias a la riqueza de grabaciones, filmaciones, comentaristas perspicaces y los numerosos detalles que presenta.
La película no solo le otorga a su historia un carácter casi mítico, sino que también resalta la importancia de contar con buen material de archivo para mantener viva la historia. Sin esas filmaciones, carecería de la fuerza emotiva que transmite.
Logra emocionar sin jamás traicionar el espíritu del proyecto, el de un homenaje de un hijo no solo a la vida de su padre sino a su forma de entenderla y mirarla.
El problema del film, además de ciertas elecciones formales un tanto forzadas, es que el personaje rápidamente empieza a dar vueltas sobre sí mismo, a veces literalmente.
Lo más destacado de la dirección de Bourboulon es la agilidad de la película, gracias a una cámara inquieta que se desplaza constantemente, aportando ritmo y dinamismo a su trama convencional.
El problema de Ted K radica, en esencia, en su estilo. Sin un guión lineal que aborde causas y consecuencias de manera convencional, Stone intenta cautivar al espectador utilizando recursos más característicos del videoarte o del videoclip, en lugar de una narrativa más narrativa.
MacGowan es celebrado en vida por amigos en este documental que, al igual que el personaje que retrata, se presenta como una serie de charlas amenizadas por buen whisky, que rememoran su carrera, su personalidad y algunas de sus más locas aventuras.