En lo que podría ser el punto más bajo de su carrera, el director de 'Traffic' y 'La gran estafa' intenta realizar una comedia absurda sobre los Panamá Papers, pero el resultado es decepcionante.
Nolan elabora una compleja estructura temporal que ofrece una representación visualmente impactante de un acontecimiento histórico que raras veces ha sido retratado en el cine.
Los directores optan por un enfoque clásico, sin intentar reinventar la narrativa. La historia real se adapta muy bien a este tipo de relatos; los elementos utilizados son de gran calidad y las actuaciones elevan el nivel de la producción, haciendo que el resultado final sea más impactante de lo que realmente es.
Lo que hace que 'Reality' sea una película original es la forma que Satter encontró para hablar de un tema que bien podría haberse contado mediante un documental más convencional.
Relativamente entretenida pero excesivamente larga y con un tono que es demasiado ligero para un problema que es muy duro y difícil, 'El negocio del dolor' se toma con gracia una situación grave.
La película presenta una simpatía notable y algunos momentos de humor absurdo característicos de su director. Aunque es amable y, a la vez, superficial en muchas ocasiones, son sus buenos sentimientos los que logran elevarla, impidiendo que caiga en lo más básico de su propia fórmula.
Ese juego entre las dos narraciones en paralelo resulta fascinante, ya que muestra el detrás de escena del documental y permite desnud ar el género para exhibir que, en el fondo, es tan subjetivo y manipulador como puede ser una obra de ficción.
'Ruido' deja de lado la sutileza para convertirse en un filme más directamente político y algo más educativo. Aunque esta elección estética puede no ser la más refinada o poética, Beristáin reconoce que ante tal nivel de violencia criminal es necesario responder con firmeza.
Brutal, implacable y, finalmente, un tanto agotadora, por momentos la película cae víctima de su propia trampa y termina explotando la misma crueldad que intenta denunciar.
Una película épica sorprendentemente íntima. Contiene una presencia y una fisicalidad que la convierten en creíble, incluso al reinterpretar un evento de forma moderna, que seguramente fue abordado de otra manera en su época.
El ejercicio narrativo que finalmente termina siendo 'Landscapers' tiene su validez y su mérito, lo mismo que su encomiable intento por escaparle a las fórmulas repetidas del true crime.
Fallida mezcla de drama, película bélica y thriller policial. Por querer hacer un épico tratado acerca de una generación perdida, se olvidaron de hacer una película.
En general, se trata de una película correcta, ligeramente divertida, narrada con bastante eficacia (al menos, en sus primeros dos actos) pero sin demasiada complejidad en muchos de sus otros aspectos narrativos.
La película cuenta de manera emotiva y efectiva la historia de dos personajes que descubren que el verdadero camino en sus vidas podría ir más allá de la venganza.
Garbus consigue superar ciertas limitaciones y subrayados del guión para entregar una película compleja sobre las dificultades de supervivencia de las mujeres en un mundo regido por la violencia de los hombres.
Finley presenta una narrativa tranquila que, en lugar de ahondar en el potencial suspense de la investigación, se enfoca en el desarrollo de los personajes. Hay toques de humor, pero el director opta por contenerse antes de caer en el chiste fácil y explorar el entorno.
Ofrece un caso que hay que ver para creer. Y una serie de personajes de antología, con los que los creadores de series tipo 'Fargo' podrían hacer una o más temporadas.
Es una película que, pese a sus simplificaciones caricaturescas y su retórica por momentos repetitiva, funciona la mayor parte del tiempo como un potente llamado a la acción frente a las injusticias sociales. No es sutil, pero es poderosa.