Es un documental correcto, entretenido, más celebratorio de lo que parece en un principio y que no se sale demasiado de la fórmula de este tipo de «legacy content».
Es una serie breve, muy adictiva, con momentos hilarantes y una dosis de incredulidad y extrañeza. Aquí se encuentra el formato que quizás mejor le corresponda: una comedia al estilo italiano.
Se trata de un documental sencillo que entretiene gracias, por un lado, a la querible personalidad del tal Joe y a los casos en los que se vio envuelto junto a celebridades de la música local.
Ofrece un caso que hay que ver para creer. Y una serie de personajes de antología, con los que los creadores de series tipo 'Fargo' podrían hacer una o más temporadas.
Es una película que, pese a sus simplificaciones caricaturescas y su retórica por momentos repetitiva, funciona la mayor parte del tiempo como un potente llamado a la acción frente a las injusticias sociales. No es sutil, pero es poderosa.
Se trata de una película que, aún cuando funciona por momentos en base a patrones clásicos y arquetípicos, pone el acento y el eje en el enorme camino que falta transitar para que una persona como Marcos/Marilyn pueda ser entendida y aceptada.
Si bien la película fluye y tiene momentos de precisa capacidad de observación, además de personajes secundarios muy logrados, se siente como un filme que se habría beneficiado de un mayor grado de audacia formal y riesgo estéticos.
Ni toma demasiados riesgos estéticos o narrativos. Es una película demasiado académica como para sorprender y casi nunca pierde la línea Wikipedia de la prolija reconstrucción histórica.
Intenta ser una película que se mete en una forma de vida y en una clase social que puede ser tan impune como irresponsable y en la que no existe ni la culpa ni la conciencia de clase.
Es tan fuerte la impresión que deja la manera en la que algunas carnicerías tratan su 'material de trabajo' que uno sale del filme con ganas de volverse vegetariano.
Estructurada de una manera bastante original, la película en ocasiones aborda sus temas con delicadeza y elegancia, mientras que en otros momentos se transforma en una de las comedias más burdas y banales del cine comercial.
Quizás lo más trascendente del film excede cualquier descripción y se aprecia en la granítica claridad de las imágenes, que parecen esculpidas en el tiempo, una suerte de pintura tomada en la época y recuperada veinte siglos después.
Quizás no sea la más emotiva ni impactante de las series, pero es innegable que se trata de una serie justa y honesta con su personaje y hasta con su manera de relacionarse con el mundo a través de la belleza y la obsesión por la perfección.
Frida Kahlo merece cada uno de los documentales y libros que se realicen sobre su vida y su obra. Este, en particular, lo describiría como un audiolibro ilustrado bastante adecuado, aunque me resulta complicado considerarlo un verdadero documental.